Las señales.

Todos los fines de semana salgo con mi bici y el otro día fui consciente de la cantidad de vehículos que a mi paso están parados. No me refiero a turismos, ni a camiones, ni motos, me refiero al transporte público que utilizamos para hacer trayectos, en compañía de personas desconocidas principalmente.

Antes de cruzar el puente de la M-40 a mi derecha descansan los típicos autobuses de línea  regular que se trasladan con sus pasajeros a ciudades españolas del interior y de  toda la costa. Lo sé por los nombres que aparecen impresos en sus carrocerías.

Justo cuando voy atravesando el puente se encuentran estacionados  un montón de trenes de cercanías con su enorme “c” en la frente. Sus vagones siempre están  parados,  yo me quedo observándoles y les digo adiós con la mano.

Dejo el puente a mi espalda y atravieso las cocheras de la EMT, siempre miro a los autobuses y me encanta verles ahí todos en fila, ordenados, aparcados, tranquilos, reposando…

De repente este domingo sentí una punzada en el corazón y como si de una voz interior se tratara sentí que todos esos vehículos me trataban de decir algo, algo que yo no alcanzaba a entender.

Laura: cambia de lugar, muévete me decía una voz desconocida, empieza a hacer algo, no estés ahí…Me invadió un desasosiego que no lo sentía cercano. Me dejé estar y según me iba tranquilizando otra voz interior, la conocida, la sana, la auténtica, la llena de luz, me dijo: tranquila…

El tren, el autocar, el autobús te están esperando, no corras, ni te agobies, ni te metas prisa. Están ahí para que cuando tú lo decidas acudas a ellos, no hace falta que te quieras ir  muy lejos ni que tengas que hacer un gran viaje, ni siquiera hace falta que te vayas.

Cuando tú quieras seguirán  ahí; para cuando llegue tu momento, tu estación, tu lugar…

Te observan y acompañan desde hace mucho tiempo y si te das cuenta nunca se han movido, siempre han permanecido ahí, en su lugar, en su zona de descanso, de reposo, de limpieza…

Cuando quieras, eso depende de ti,  te acercas y les pides que te ayuden a continuar tu viaje que desde hace muuuucho tiempo iniciaste y que nunca has parado, encontrándote  con dificultades con alegrías,  con durezas, con desafíos y siempre has seguido mirando hacia delante y escuchado esa voz.

Esa voz interior llena de una fuerte luz que te ilumina y acompaña que luce en la oscuridad, que te alienta en el desánimo, que te hace confiar en la desconfianza, que te hace seguir en el abandono….

Las señales están ahí, nunca se han movido y tu tren y tu autocar y tu autobús; cada uno de ellos en su recorrido te acompañarán  en el momento que tu lo decidas, a continuar el recorrido que  tu sola ya has iniciado…

Continúa por ese camino porque solo tu y tu corazón saben donde se encuentra ese lugar que todos anhelamos y muy pocos, solo los elegido se atreven a llegar.

Confía en tus señales…

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3 respuestas a Las señales.

  1. Maca dijo:

    Pues parece que tenían razón, has comenzado a moverte de una manera distinta a la empleada hasta ahora. Felicidades por tu blog !!!

  2. Úrsula dijo:

    En estos momentos no dispongo de palabras, solo recibe un abrazo y mi gratitud, me has emocionado…

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