La sombrilla china.

Era temprano esta mañana y me dirigía con mi bici a darme mi paseo matinal, subía la cuesta: contenta, tranquila, quizá con un poco de sueño…Por que no? anoche me quedé leyendo hasta tarde y esta mañana quería salir con la fresca para no pasar calor.

Iba ensimismada en mis pensamientos: que voy hacer de comer? Que hora es buena para llamar a mi hermana? He sacado el pescado de el congelador?, Que buen día hace hoy! Han crecido un montón esas plantas…!!

Y a lo lejos veo a dos personas de más de sesenta años hablando animosamente; desde donde me encuentro no se si son dos hombres o dos mujeres.
Según me voy acercando escucho que ríen, hablan de sus cosas, se abrazan, se miran; ya estoy a una distancia que me permite comprobar que son dos señoras de unos setenta años; van cogidas por el brazo y cubiertas por una gran sombrilla china, de vivos colores: verdes, naranjas, fucsias.

Me quedo mirando la sombrilla y les saludo con la mano.
Buenos días! me dirijo a ellas, ánimo que queda mucha cuesta! me responden. Hablan de sus hijos, de sus nietos, van compartiendo vivencias, alegrías y tristezas. Me siento muy cercana.

Les doy las gracias y sigo pedaleando pensando en la sombrilla.
Es de la china, seguro que es de las buenas! Que graciosas las dos, van tan contentas con ella, para cubrirse para no pasar calor…
Me gusta verlas pasear, como se cuentan sus cosas, con confianza, con cariño, incluso siento cierta nostalgia en sus palabras.

Me han sonreído cuando les he saludado y me ha gustado, me ha hecho sentir bien.

Yo también tengo una sombrilla china en mi casa, dentro de un jarrón de piedra, junto con unas ramas secas de árbol y cuando llega la noche y enciendo a la luz, sobre la pared se proyecta las raíces de un bosque.

Entonces cierro los ojos y me imagino a mis sobrinas Elvira y Natalia mirando el techo y diciendo. Tía: esta noche cuando nos adentremos en los sueños podemos subir al bosque y llevarnos tu sombrilla para que nos proteja de los rayos del sol?

Este año por el cumpleaños de mi sobrina Elvira, que ya ha hecho los diez años, le he regalado una sombrilla china, de color blanco llena de violetas, el morado es su color preferido y al verla después de casi cuatro años que no bucea en esos sueños; me ha vuelto a preguntar si se puede llevársela para atravesar el bosque.

La he mirado a los ojos y dándole un fuerte abrazo le he dicho: la sombrilla siempre estuvo a tu lado porque del sueño una vez salió para quedarse contigo y volar con tu imaginación.

Sus ojos se han engrasado y llenos de emoción ha abrazado a su tía, que una vez también voló a un sueño muy cercano y de ahí nunca más partió.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historias reales.. Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a La sombrilla china.

  1. Maca dijo:

    Qué gusto comenzar así el día!!

  2. Úrsula dijo:

    Sólo una persona dulce podria escribir algo tan bello, GRACIAS x hacerme participe, te animo a que sigas compartiendolo con nosotr@s.

  3. lanuckas dijo:

    Que cosas me dices tan bonitas…GRACIAS a ti también por permitir abrir tu corazón y recibir este regalo que tu también te mereces.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s