El saludo.

Todas las mañanas cuando acudía a mi anterior trabajo, de camino al metro me encontraba con una señora de mediana edad, de otro país bastante lejano del nuestro, de otro lugar.
Siempre iba serena, cansada, triste… Quizá añoraba a los suyos.

Un día tras otro, coincidía con ella y siempre pensaba en como sería: su vida, su historia, si estaría casada, si tendría hijos.
Era una mujer: humilde, sencilla, conforme con la vida y algo tímida.

Yo le miraba llegar muy temprano, a veces llevaba bolsas en las manos y otras veces no. Estaba segura que trabajaba en alguna casa de la zona.
Yo vivo en un barrio residencial y casi siempre me cruzo con personas que se dirigen a trabajar, a ese tipo de casas con un bonito jardín y una calida chimenea.
Donde no hay preocupaciones por llegar a final de mes, se juega al padel una vez a la semana y las mujeres acuden en elegantes coches a realizar sus compras.

Aunque no me siento identificada con ese lugar, si vivo muy cerca de él y día a día convivo con mundos muy distantes y a la vez muy similares.

Esta señora nunca me miraba, siempre iba con la cabeza baja y por fin un día la levantó, me miró a los ojos y su rostro se iluminó.
Le salude, le regale mis mejores buenos días y continúe mi camino al metro.

Durante muchos años, he estado saludando diariamente a esa persona, en el mismo lugar y a la misma hora. Cada vez que nos veíamos, yo sentía que las dos estábamos deseando que llegara ese momento tan cercano y especial.

Hace mucho tiempo que ya no la veo en ningún lugar…

Hoy he aceptado ir a comer a casa de un vecino maravilloso, se trata de Alejandro, un hombre de ochenta y dos años que siempre me invitaba y yo rechazaba su invitación. Ayer decidí decirle que sí. Por que no aceptar un regalo que sale desde el corazón?

A las tres le paso a buscar a su casa, perfecto le respondí yo.
Como un reloj suizo ha llamado hoy a mi puerta y nos hemos ido los dos agarrados del brazo, a comer el rico arroz caldoso que me prometió.
Yo iba un poco inquieta, a la vez que emocionada y es que es la primera vez que acudo a una cita familiar, donde no conozco a ninguno de sus miembros.

Al llamar al timbre nos han recibido dos chicos universitarios con una expresión de alegría en su cara difícil de olvidar, ha sido como si los conociera de toda la vida.
Me han hecho sentir, desde el primer momento, como si estuviera en mi propia casa.

Nada más entrar al recibidor, había un olor estupendo y al preguntar de donde venía delicioso manjar? Alejandro me ha hecho pasar a la cocina, para que conociera: al ángel de la casa, a la dueña del hogar.

De repente, una señora de mediana edad, con su delantal y su uniforme de empleada del hogar, al decirle el anfitrión que le quería presentar a la invitada, ella se ha girado y yo he comenzado a temblar, casi me ponga a llorar.

He cogido su brazo y le he dicho: claro que la conozco! desde antes que a usted!
Conozco su corazón y lo tiene que cuidar, es una gran dama, el alma de su casa y la señora del lugar.

Ella me ha sonreído y como sin nos conociéramos de toda la vida, me ha acompañado al salón.
Yo no podía contener la emoción y una y otra vez no he dejado de mirarla y de decirle: parece que fue ayer, la primera vez que la vi y mis ojos se inundaron de la emoción cuando usted me saludó.

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8 respuestas a El saludo.

  1. LNA dijo:

    Todo se encuentra cuando menos te lo esperas! Se me han saltado las lágrimas….

  2. Maca dijo:

    Qué emocionante!!!!!! cuanto me alegro de tu comida.

  3. lanuckas dijo:

    Fue increíble…Verídico…Que emoción!!!Casi no pude degustar el maravilloso arroz caldoso.Se puede hasta escribir un guión!!!Gracias.

  4. Úrsula dijo:

    Estaba enganchada sin poder dejar de leer y precisamente en estos instantes me sorprende que llegue a mí corazón esta historia tan bella, me he emocionado y alegrado de que lo compartieras, gracias Laura, muchas gracias!!
    Hoy me han pasado dos cosas increibles, una de ellas es lo que me ha hecho sentir esta historia que has compartido con nosotros y la otra es descubrir con sorpresa algo bueno de una persona incomoda para mí, la belleza del ser humano a veces escondida.

  5. Ani dijo:

    Que preciosidad!! Gracias por se tan generosa y compartir con el mundo estas Emociones.

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