Se hace camino al andar.

Muchas veces nos obcecamos en querer cambiar el mundo, a la familia, a los amigos. Nos hartamos de nuestra vida, de las personas que tenemos cerca de nosotros, del hijo del vecino que olvida su bici en la plaza del garaje, de la cantidad de coches que hay circulando, de la cantidad de gente que hay en el parque…
Todo el día quejándonos de todo y de todos…

Esta mañana me he levantado y no dejaba de sonar en mi cabeza la increíble y maravillosa canción de Serrat: “Caminante no hay camino sino estelas en la mar, caminante, no hay camino, se hace camino al andar…”

Y la verdad que me ha hecho reflexionar. Y sí, para que os voy a engañar!, me doy cuenta de muchas cosas que están sucediendo a mi alrededor y nada es por fortuna, ni casualidad. Yo me las he tenido que currar y mucho.

Las cosas no te caen del cielo y si te caen…Seguramente, si lo analizas, no es tan bueno como tú pensabas.

Al conocido que le “cae del cielo el trabajo”, o a la persona que de la noche a la mañana le “colocan” un pedazo de coche a la puerta de su casa, aparentemente lo había deseado toda su vida y cuando lo tiene no sabe que hacer con él.

Y al vecino? que le toca en unas grandes almacenes un viaje al caribe y resulta que es alérgico al sol.
O al niño que le regalan por su cumple un balón de futbol y resulta que lo que más le apetece es una cometa para subirse con su padre a lo alto de la sierra y poder volarla, pero es que a su padre siempre le gustó ser guardameta y luego nos enteramos que el abuelo, siempre quiso volar en ultraligero…

Cuantas veces hemos deseado algo, o quizá realmente no y de repente lo hemos tenido y esa emoción se acabó?

Cuando me he parado a pensar esta mañana el porque de la canción, sinceramente yo no creo en las casualidades, es más, considero que las “cosas” ocurren para algo y casi siempre ese algo suele ser positivo.

En estos momentos hay un montón de cosas que quiero conseguir… Y seguro que más de un mortal ofrecería su vida por conseguirlo de forma “artificial”: un buen trabajo, un compañero ejemplar, unos hijos maravillosos y hasta una casa en el mar…Sin embargo cuando uno se esfuerza y sin mirar hacia atrás, camina y camina y aunque se caiga, se vuelve a levantar; esta es la dureza del camino, sin embargo, es lo más hermoso del lugar.

El luchar por un objetivo, aunque no lo veas del todo claro y escuches a tú corazón (si ya se, que hay que estar muy en silencio para oírle…Me consta) y este te responda que sí, aunque las piedras sean enormes, el viento parezca que no sopla a tu favor, la familia sobre todo, no vea claro a donde vas y tu a pesar de todo quieres continuar…

El que va a llegar a la meta y podrá alcanzar ese lugar, vas a ser tú, voy a ser yo…Y es que el camino, solo se hace al andar…

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