Un corte en el sueño.

El otro día tuve un sueño, no fue muy normal, vamos! de lo que normalmente, valga la redundancia, me rondan por mi cabecita, cuando me voy a dormir.

Acudía a un encuentro profesional, lleno de directivos, consultores y personas como yo, en búsqueda activa de trabajo.
Hacía mucho calor y la sala no estaba preparada para dicho evento.

Al llegar me encontré con un montón de gente que esperaba llegara su turno; a punto estuve de echarme para atrás. No lo hice y hasta en el sueño, me di cuenta de lo responsable y formal que soy.
Iba con un objetivo y quería cumplirlo.

Según me acercaba al lugar donde tenía que presentarme, justo al comienzo de la fila; de repente una mujer de unos treinta años, comienza a agitar sus manos y a llamarme por mi nombre. Al principio no sabía muy bien quien era y al momento descubrí, que se trataba de la cajera del supermercado, donde todos los días acudo a comprar el pan.

Nos conocemos desde hace muchos años; la verdad que ella en sus horas libres, desde hace ya tiempo, prepara unas oposiciones y de vez en cuando, acude a estos encuentros, a ver si conoce a alguien de provecho.

Yo me quedé un tanto sorprendida y al ver que disimuladamente me hacía un sitio en la fila, me hice la “tonta” y me deje llevar.

Según distribuían a las personas dependiendo de su perfil, a las diferentes consultoras, a Cristina, que así se llama la cajera, la colocaron con los de amarillo, personas que no tienen muy clara su vocación y a mi me pusieron con los del color rojo, dirigido a los profesionales de la comunicación .

Nos despedimos y cada uno se trasladó al departamento correspondiente.

Hay un corte en el sueño, me despierto y me vuelvo a dormir instantáneamente.
La cajera ha aprobado las oposiciones para policía local y yo estoy de directora, en un centro de jóvenes artistas que se dedican: a la música, el teatro y a las artes escénicas.

Hay un incendio en el centro y no se a quien acudir, me encuentro paralizada y no se muy bien por donde salir; al otro lado de la pantalla hay una mujer vestida de azul, lleva una pistola en la mano y me quiere asustar.
Grito, chillo, elevo la voz; peleo y peleo dentro del sueño y no siento salvación.
Estoy tan asustada que he debido mojar toda la cama. Me levanto salgo hacia el baño y posado sobre el jabón, a un ticket de pan, de Cristina, la cajera del supermercado.

Ya todo ha acabado, tu sueño se terminó, no hace falta que continúe la pesadilla, eso lo sabes tú, mejor que yo!

Quien alimenta tu angustia!, ahora se encuentra en otro lugar, tú ya has pisado el cielo y conoces perfectamente donde estás.
Que bien se hacen las cosas, cuando el tiempo lo pones en su lugar, sin prisas ni acelerones…Solo sabiendo esperar.

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