En una noche de verano, todo puede pasar.

La noche ha refrescado y por fin no hace tanto calor.
Los niños están con Juan, les lee un cuento de piratas, sabe que a ellos les encanta, yo ando liada con Susana, tiene un poco de asma y le cuesta respirar, le gusta que me tumbe en su cama, le coja de la mano y acaricie su espalda, dice que se relaja y a mi me produce tanto emoción, como cuando era pequeña y mi padre en el salón, acariciaba mi tripita para que se me fuera al dolor.

Ya se han dormido todos y Juan desde la habitación, me llama, un momento le respondo yo.
Se ha quedado profundamente dormido, no me ha dado tiempo ni a ponerme el camisón y cuando toda la casa está en silencio, me gusta tomarme mi copita de vino blanco y un poco de chocolate puro con almendras.

Leo un ratito y en el momento que me va entrando el sueño, me voy a la cama, sin embargo esta noche, ando un poco inquieta, como si algo en el ambiente me pusiera en alerta.

Me lavo los dientes, me pongo mi crema, mi suave camisón y ya estoy dentro de la cama, mi compañero duerme profundamente y me acuesto sin hacer apenas ruido.

Me va entrando un sueño muy profundo y en ese duerme vela, noto que alguien toca mi mano, Juan no puede ser, está al otro lado y no es su mano la que siento; me gusta, me dejo hacer, hay algo en esa sensación lejana, que me produce mucho placer.Mi cuerpo comienza a viajar, es alguien desconocido, que me agarra sin piedad, no me hace daño, noto su respiración, me toca por todo el cuerpo y yo…

Siento tanto placer, es muy fuerte, e intenso. Noto como va entrando en mi cuerpo y no puedo parar, sus brazos son inmensos, me rodea fuertemente y yo me dejo llevar; estoy en un lugar muy alto y veo a toda mi familia desde ese lugar.

Es todo muy extraño y me gusta donde estoy, me dejo llevar, gozo de placer ,mi cuerpo se abre a un lugar desconocido y mis manos con él ,mis piernas, mi boca, mi sexo …Todo mi ser…Nunca había sentido así, esto no puedo ser…

Por la mañana me levanto la última, no he debido oír el despertador, al final me doy cuenta, del día que es hoy.

Juan, muy detallista, se ha acordado y ha traído churros para desayunar, de vez en cuando los domingos me sorprende como hoy, sabe que me encantan y descalza voy hacia él, me mira con cara extraña.

Has visto como llevas el camisón? yo me miro, no digo nada, la verdad que no se que decir…El me mira de soslayo, me besa en los labios, me agarra por la cintura y al oído me viene a susurrar…Ya se que no, te lo esperabas, la verdad que la noche ha sido un poco agitada.

A mi también me ha pasado algo similar, hemos subido los dos, nos estaban esperando y no he sabido decir que no.
Como te entregabas!, jamás te sentí así, ha sido maravilloso volver a sentir, lo que hace unos años tú no querías ni oír…Ojala esto nos dure y nos haga confiar que cuando dos personas se aman, no hay límite, sino hay final.

Desde ese sueño extraño, amo como nunca a Juan, me conoce desde que era muy niña y sabe que en mi puede confiar, sabe lo que me gusta y siempre me lo da.

Al parecer la otra noche, en sueños, hablé sin parar y le fui relatando todo, desde el principio, hasta el final.
El ha tomado nota y ya no hace falta que sueñe, para poder gozar como nadie, para poder subir hasta el cielo.

Le rozo a mi chico la mano y es más que amor,lo que siento…

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