Te regalo una canción.

Como todas las mañanas, bajo un rato a mi piscina y nada más llegar saludo a Andrés, nuestro socorrista y voy directa donde coloco mi toalla.

Hoy  estaba un buen vecino, con sus cascos todo concentrado. Le he saludado, me ha devuelto el saludo y le he preguntado que estaba escuchando, “Canción de cuna” de  Brahms, bonita elección le he dicho.

Está ya jubilado y nos hemos puesto a charlar, la verdad que lo que me contaba, sobre los comienzos de su vida laboral, me resultaba muy interesante, sin embargo hacía bastante calor y con un hasta luego, me he ido a nadar.

Nos hemos zambullido los dos y cuando ya había hecho mis largos matinales, he vuelto a mi árbol; me gusta más, que las sombrillas para resguardarme del sol y he continuado la charla con el vecino.

Se estaba tan bien: el sol no pegaba demasiado fuerte, corría una brisa estupenda y mi cuerpo, después de haber nadado lo suficiente, estaba tan fresquito, que me sentía la mar de a gusto.

Al rato, mi vecino se ha ido a comer y justo a mi espalda,  se habían sentado dos chicas y un chico de apenas doce años. Hablaban en voz muy baja y yo lo agradecía. Estaba leyendo mi libro y los tres chicos, con sus móviles escuchaban canciones.

He parado la lectura y me he quedado muy quieta, escuchando sobre todo, a una de ellas, como entonaba, deliciosamente una canción. Que bien cantaba a coro, con lo otra chica, un poco más mayor, en esto que el chico para al instante la melodía y dirigiéndose  a una de ellas, le dice que es más aguda esa parte de la letra.

Yo no daba crédito con estos chavales;  los veo a diario por la urbanización y jamás hubiese pensado, cuando están como escondidos, en un rincón, que juegan a las canciones y que entre ellos, se ayudan un montón.

Seguro que están ligando o quizá mucho peor, hablando de cosas malas, mira con que pintas van .Esos son lo cuchicheos que la gente que no tiene vida, no para de comentar…

Dejo que siga volando mi imaginación y cuando parecía que ya había cogido la nota, sin apenas parar, han vuelto a comenzar  desde el principio y de verdad que era tan bonita, que casi con lágrimas  en los ojos, les he pedido que por favor, la repitieran  porque hacía tiempo que no escuchaba, algo tan singular.

Me han dado las gracias y de nuevo se han puesto a cantar.

Entre la lectura de mi libro, la canción que acababan de entonar; me he emocionado tanto, que un escalofrío he sentido por todo mi cuerpo y  no lo quería parar…Parar de sentir la vida, parar de confiar, confiar en gente tan joven y de todo lo que me pueden enseñar…

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6 respuestas a Te regalo una canción.

  1. Perseo dijo:

    Con tu permiso, a posteriori, lo he compartido en mi Fan Page. !!Enhorabuena!!

  2. LNA dijo:

    Que bonito poder cambiar de lugar….

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