Caminando muy juntitos.

Acabo de hacerme mis veinte largos en la piscina, subo a secarme a mi zona de toalla y junto a mí, se encuentra un matrimonio, que les conozco desde hace ya  tiempo.  Antonio bajo la sombrilla y su mujer Carmen, muy cerca de él, descansando de una mañana agotadora “limpiando” la casa.

Eso lo ha dicho Antonio, que al preguntarles si han bajado hace rato, me dice que él sí, pero que su mujer, no ha parado de “trabajar” en todo la mañana. Le mira con aire  burlón y rápidamente se dirige a mi, para que  se de cuenta, que en el fondo, su marido no puede vivir sin ella.

La mujer  se queda un poco molesta, sin embargo, disimula leyendo una revista y no hace mucho caso.

Este domingo; se van de viaje doce días, a recorrer:Viena, Praga. Bucarest…En días anteriores, él ya me ha contado el circuito que tienen pensado hacer. Se van con otra pareja, más joven que ellos. Se conocieron hace casi diez años y desde entonces viajan juntos y les encanta. Me dice Antonio que es como ir con una gran familia, elegida por ellos mismos.

Me parece precioso que  mantengan una amistad, desde hace tanto tiempo, que se lleven casi  doce años de diferencia y que compartan tantas cosas.

La primera vez que me lo contó, me quedé un poco sorprendida, sin embargo según les voy conociendo, me encaja todo  a la perfección.

Han tocado el tema de las maletas y Carmen anda un poco inquieta, por lo que va a llevar, él lo tiene muy claro: apenas un par de pantalones, a combinar con unas cuantas  camisetas y un chubasquero, por si llueve o se levanta un poco de viento.

Ella dice que pasa mucho calor y necesitará llevar algo más…Comienza la discusión, pero pronto llega a su final.

Carmen le pone una mano en el hombro y él deja de hablar, le sonríe, le agarra de la mano y le dice: cariño no se por donde empezar, este viaje es muy importante  y sé, que por mucho que lleve en la maleta. Tú, tesoro mío:  con todo podrás…

No hay más que ver las manos vacías que llevo y tú sin poder, respirar: has cargado con la sombrilla, las dos toallas y hasta las gafas de bucear. Las risas entre todos, no  podemos aguantar.

Antonio nos mira de soslayo y un poco mosqueado  comienza a reír…Que cara tiene esta Carmen! pero que graciosa que está!, seguro que en la zona de embarque, me hace los mismo; pero esta vez quiero llevar: mi mejor traje de novio, en la cabina, al comandante, mi anillo entregar y después de cuarenta años juntos, volverme a casar.

Carmen no da crédito, a lo que acaba de escuchar y completamente emocionada, le besa en los labios y por el borde de la piscina, caminando muy juntitos, se van…

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2 respuestas a Caminando muy juntitos.

  1. LNA dijo:

    Eso es complicidad!

  2. lanuckas dijo:

    Cariño, confianza, respeto…Que gusto da verles!!!

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