El gato Bubul.

Ayer estuve con mi querida amiga Ángeles y la sentí preocupada. Al principio disimulaba y al final, venció su fortaleza y me contó lo que le ocurría.

Hace ya más de un mes, le regalo a su hijo, por su cumpleaños un precioso gato siamés, de pelo gris perlado, unos enormes ojos azules. Travieso y cariñoso como el que más.

Asier, estaba encantado y le dedicaba todo el tiempo del mundo. Lo primero que hacía nada más levantarse, era prepararle el desayuno, limpiar su  cajita y antes de irse al colegio, le daba un enorme beso en el hocico.Cuando  regresaba, merendaban juntos y antes de acostarse, siempre, le preparaba su cama, le deseaba buenas noches y le dejaba su preferido álbum de cromos.

Los días pasaban aparentemente normales, sin embargo, mi amiga cada día respiraba peor y hasta le salió una especie de alergia, por todo el cuerpo.

La semana pasada, ella y su hijo fueron al médico y este, delante de Asier, le sugirió, que cambiaran de mascota. Que era muy peligroso, para su madre, convivir con un gato.

Desde ese día, Asier, no levanta cabeza, sintiendo  que su amigo diario,  al que le confiesa todas sus batallas y por el que tiene verdadera debilidad, tiene que abandonar su casa ya.

Entre sollozos, Ángeles me confesó su malestar. Yo le dije que la entendía perfectamente y que para su hijo, sería una gran perdida y para que todo eso resultara menos doloroso, le sugerí lo siguiente.

Le dije que antes de acostarse, le dijera a Asier, que sería bueno, para despedirse de Bubul, que escribiera una carta, diciéndole adiós y luego que la enterrara bajo un árbol.Al principio el niño no se sintió muy convencido y no le hizo demasiado caso…Aún así, se durmió…

Cual fue la sorpresa de mi amiga esta mañana,  al ir a  despertar a su hijo, junto a su almohada estaba la carta y alrededor, un montón de fotos de Bubul, que el niño había la noche anterior.

Se ha levantado feliz y le ha pedido a su madre, que le acompañara al jardín, a enterrar   bajo el  olivo, su árbol preferido, la carta de su querido gato Bubul.

Se creó su propia historia y en su despedida; el niño elaboró con su enorme imaginación, un mundo increíble para Bubul y en ese lenguaje extraño y maravilloso, que solo tienen los niños, prometió todas las noches conectar con él; fijó una estrella concreta y desde ahí, se enviarían sus correos imaginarios.

Hoy mi amiga es otra y su hijo ya sabe que aunque, no esté su gato presente, podrá hablar con él, todas las noches, a través de la fuerza de su corazón y el poder de su imaginación.

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2 respuestas a El gato Bubul.

  1. LNA dijo:

    Que importante es aprender a conectar con quién no está y se echa de menos…. Gracias por tus escritos. Un beso

  2. lanuckas dijo:

    Hay que despedirse desde el corazón:-))

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