Decirle NO al miedo, depende de ti.

Estoy en una enorme sala llena de gente, hay cojines de colores por todos los lados. Nada más entrar hay mucha energía de la buena y de la mala. Soy la primera en llegar y noto mucha ansiedad e inquietud…No sé, lo que me voy a encontrar.

Comienzan a entrar personas, unas vestidas de blanco, otras de colores vivos y frente a mí, se acomoda un hombre vestido de negro. No soy capaz de mirarle a los ojos. Empieza a hablar. Todos son quejas, lamentos, reproches, no parpadea y me mira fijamente.

Apenas soy capaz de seguirle con  la mirada y no me gusta lo que está contando.

Siento un miedo terrible, mi cuerpo, no sabe ya donde está, me siento muy cansada y  no puedo más…A mi lado, una chica de unos cuarenta años, canaliza mi tensión y me toma del brazo, lo acaricia, me dice lo suave que está.

Agradezco su cercanía, no paro de llorar, me besa en la mejilla y toca mis dedos, juega con mis uñas recién pintadas. Son de un color violeta; por un momento me traslada con mis sobrinas, que les encanta jugar con mis uñas, que son preciosas y que cuando sean mayores, quieren tenerlas tan bonitas como yo.

La chica de blanco, me dice que tengo un olor especial, que huelo a canela, a melisa, a flor de azahar…Mi cuerpo comienza a relajarse. El hombre de negro, cada vez más enfadado, me increpa con sus ojos, parece que me quieren atravesar.

Sigo estando muy asustada y me quiero ir de ahí…Hace mucho calor, no lo aguanto más. Lloro, chillo como una niña muy pequeña, mis piernas patalean y  me dejo llevar.

Ya es por la mañana, amanece un día soleado y me voy, muy guapa y luminosa a trabajar…Parece que lo de ayer fue todo un sueño, sin embargo a mitad del camino suena mi móvil. Ahí está de nuevo, ese hombre que no se va, me ha hecho mucho daño y solo YO, puedo echarle de ahí.

Me dice que le acompañe, que tiene que ir a recoger algo, que ha comprado…Parece que no me puedo negar, le pospongo la compra para otro momento, estoy a punto de flaquear.

El se niega en rotundo y elevando la voz, me dice que NO, que tiene que se para ya!.

Me armo de valor, hay una hermosa hada en mi interior, que siempre ha estado ahí. Toca mis dedos y mis preciosas uñas…Me recuerda que mañana, he quedado con mis sobrinas, para ir a comprar, ese esmalte de uñas, que tanto les gusta.

Noto una fuerza, que sale de mi interior: NO, NO te voy acompañar!. La niña que tanto te gustaba, ya no quiere jugar, ni volver al lugar de las sombras, donde nada crece y todo se marchita.

El se queda sin habla…El teléfono ha dejado de sonar.Mi cuerpo se siente aliviado,  es tan feliz, que ha comenzado a bailar; al son de las olas, de la brisa del mar, al son de los corazones, que se abrazan a la vida, que solo ahora, comienza a brillar…

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2 respuestas a Decirle NO al miedo, depende de ti.

  1. LNA dijo:

    Enhorabuena….no hay nada peor que tener MIEDO AL MIEDO!!! Abrir los ojos, mirarlo de frente…y atreverse a decir “HASTA AQUÍ”!!!!!! Bien fuerte….Un beso

  2. lanuckas dijo:

    Claro que sí.Con decisión :-))

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