El hombre de la caldera.

Venían hacer una revisión, en la caldera esta mañana. Había quedado de diez a una.

Me he puesto hacer la comida y justo cuando estaban todos los fuegos, en plena ebullición, ha sonado el timbre.

Buenos días! Pase usted, al final del pasillo a la izquierda.

El hombre, al ver lo pequeña que era la cocina y que estaba en plena faena, se ha sentido un poco inquieto.No se preocupe, creo que podemos realizar nuestras tareas a la vez. Necesita algo? Y antes de que respondiera, me he adelantado. Vienen todos los años.

Un cubo, una escalera, un paño seco. Muchas gracias: está usted en todo. Me gusta facilitar la labor a las personas, le respondo.

El, a lo suyo y yo con mis albóndigas.Que bien huelen! Quiere probarlas? No, muchas gracias, acabo de tomar un tente en pie.

Tiene usted una casa muy luminosa y agradable…No se crea, que en toda las casas, le reciben a uno igual. Ah! No? Para mí, es lo normal.

Que va…Mucha gente te abre al puerta y te dice al fondo…Y claro! a veces uno se pierde, la señora desaparece y te quedas ahí plantado….

Me cuenta que se ha ido a vivir, hace poco con su novia, que también viven junto a un jardín, y que a ella le dan mucho miedo los “bichos”.

No he podido  resistirme y le he contado,  el enorme insecto que  se coló, el otro día por mi ventana  y  se instaló en el conducto del aire. Y no se asustó?, La verdad, que al principio sentí  un poco de inquietud,  luego me relajé.

El hombre se reía. Colocaba la tapa, limpiaba el interior. Necesito cambiarle el aire, para que tenga más presión. Lo que usted considere, para eso, es el profesional.

Sobre la encimera, deja una pequeña botella plateada, me quedo mirándola…Que bien quedaría sobre mi estantería…Digo para mis adentros.

Observo lo que hace después, con todo detalle y mimo, limpia una a una todas las piezas. No ha transcurrido  ni una hora y el hombre ya ha terminado. Tiene que firmarme este albaran, ahora mismo, le digo.

Quiero hacerle un regalo. Un regalo?? SI. No es gran cosa, además,  lo tendría que llevar al almacén, como muestra, de lo que le he cambiado. Impaciente le pregunto: de que se trata?

Se; que no ha dejado de mirar la botellita y  me he dado cuenta, que le gustan “cosas así”.Me he fijado, en el rodamiento, que ocupa un lugar privilegiado, en su estantería.

Que observador! Me lo regalo mi amigo Santiago y me encanta, la verdad. Como sabe usted que es un rodamiento? Hace tiempo, trabajé en un gimnasio y me conozco todas la piezas.También comprendo, porque a usted le gusta.

No salgo de mi asombro, se ha fijado en algo, que la mayoría de las personas, ni hubiesen reparado.

Por supuesto, no se la regalo porque le falte el aire!…Risas por ambas partes. A usted, es algo que nunca le faltará…Se nota,  nada más verla, derrocha vida!

Me quedo un poco azorada, sus palabras me dejan sin habla.

Se lo agradezco y le acompaño a la puerta.Que tenga usted un bonito día y que le salgan ricas las albóndigas. Gracias, le digo de nuevo.

Al volver,  me doy cuenta que junto a la botellita de aire y del  rodamiento, hay un enorme sol…Aire, sol, movimiento…Que afortunada soy,  y todo, en una pequeña estantería…!!!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Realidad y Ficción.. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a El hombre de la caldera.

  1. Rosa dijo:

    Los grandes detalles que nos alegran el día. ¡Cuántas cosas buenas nos podrían pasar! si pensáramos más en el interior bueno de las personas…

  2. LNA dijo:

    La realidad, según se mire…puede ser mágica!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s