Una caricia a todos los padres.

Hoy es un día muy especial, me he levantado un poco inquieta, emocionada…

Es el aniversario de mis padres y cuando me he parado a pensar, que no era un aniversario cualquiera, sino que se trataba de las “Bodas de Oro”, he sentido algo en mi interior, que me ha generado un poco de pesar.

¿Las Boda de Oro? ¿Y eso cuanto tiempo es…? He llamado a mi hermana, para preguntarle a que edad se casaron nuestros padres. Estaba echando cuentas y no me salía la edad.

Son cincuenta años de casados. Me ha respondido sin dudar. Entonces… ¿A que edad se casó nuestra madre? A los veintinueve años. Entonces…Ahora tiene setenta y nueve años y el próximo mes de octubre cumplirá… los ochenta. En un hilo de voz, apenas me salía la edad.

Exactamente hermana. El doce de octubre, el día del Pilar, nuestra madre cumplirá ochenta años. Yo me he quedado de piedra. No era consciente de los años que pasaban.

Durante mucho tiempo, mi madre no pasaba de los setenta y cuatro años y por más que se lo decía, ella nunca me corrigió. ¡Claro! me dice mi hermana: ella no quiere cumplir más edad.

Ya sabes lo presumida que es y lo coqueta que va!

Al pararme a pensar, en todo el tiempo que llevan juntos mis padres, he sentido otro escalofrío, que me ha enfriado el interior.¡Que  difícil que es la convivencia! Y a pesar de todo, mis padres con sus altos y sus bajos, llevan mucho tiempo juntos…Casi una eternidad…

Me he emocionado tanto, que no he podido aguantarme ni un minuto y he llamado a mi madre.

Parece que desde hace un tiempo, con ella, se ha iniciado una nueva vía de comunicación. Me siento más cercana y consigo que ella me hable desde el corazón.

Lo ha tenido muy sellado, a saber lo que le ocurrió; quizá siendo muy niña, en su adolescencia o cuando fue más mayor.Ahora, me entiende lo que le cuento y asiente como yo.

¡Que cercana me siento de  ella! No quiero que se vaya, ni que se haga mayor…Era incapaz, hace muy poco tiempo, de sentir, lo que ahora mi alma me permite y me empuja al fin…

Ella ha crecido, sin duda, desde hace un tiempo. Quizá desde la terrible operación. ¡Ya no es la niña que yo conocí! Y a la que debía de servir: todo lo que pedía, demandaba y ordenaba sin piedad. Ahora es una linda mujer, que se va haciendo cada día, más mayor. Que guarda con orgullo la belleza y dignidad que siempre me enseñó, es una mujer muy valiente y en eso seguramente me parezco yo…

No quiero que se vaya, ni que se haga mayor…Cuanto quiero a mi madre…Y ahora me atrevo, por fin, a decírselo, a viva voz.

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2 respuestas a Una caricia a todos los padres.

  1. Emilia dijo:

    Voy a pedir un deseo: “Quiero que el mundo se para en estos momentos” Yo también creía que mis padres tenían setenta y tantos pero están próximos a los ochenta. ¡Cuántas ganas tengo de llorar! Te doy un abrazo fuerte y te acepto otro, si me lo das.

    • lanuckas dijo:

      Me alegro Emilia que te haya rozado el corazón.Y un placer compartir contigo: mis pensamientos, reflexiones…Mi VIDA.Un placer tus comentarios, que sin duda, hacen más grande mi blog. Siento tu abrazo y te envío otro, lleno de cariño para ti 😉

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