El ramo de flores.

Es una fría mañana de invierno, entro a mi portal me dirijo al buzón lo abro un poco nerviosa…Hay algo in mi interior que genera cierta inquietud. Veo un sobre blanco de tamaño mediano identifico claramente la letra y a su remitente.
Es mi hermana María con esa escritura que le caracteriza.Letra grande, redonda, generosa, alegre, viva; orgullosa de lo que hace y de lo que da…Sobre todo de lo que da.

Que ilusión me hace recibir su felicitación navideña, como todos los años por las misma fechas, es una constante entre mi hermana y yo o mejor dicho de mi hermana hacia mi.

Ella vive fuera y viene de vez en cuando a ver a su familia, se que le hace ilusión escribir a mano la carta, eligiendo el motivo con sumo cuidado y sintiendo por un momento que yo estoy ahí y ella muy cerca de mi.

Abro rápidamente la puerta de casa, estoy ansiosa por ver como es la Navidad de este año. ¡Vaya sorpresa grata! La imagen no corresponde a ni ninguna estampa navideña y la emoción remueve mi interior.
Se trata de un inmenso y salvaje ramo de amapolas rojas que saltan del papel, parece como si alguien hubiera agitado el jarrón que las contiene. Están llenas de vida, es una explosión de color que invade toda la estancia y alcanzan mi interior.

¿Que hago con tanta amapola? me pregunto yo. Hay que buscarles un sitio preferente en mi salón. Ahí están, perfectas sobre la estantería principal. Que orgullosas se sienten. Si, tranquilas, ahora os refresco con un poco de agua. Se que venís sedientas de un largo trayecto. No os preocupeis, que de manteros vivas y dichosas me ocupo yo.

Que ramo de flores tan bonito, no me hace falta ni niño Jesús, ni la virgen María, ni san José…Ni el mulo, la mula y los pastores de Belén…

Ahí esta mi hermana todas las mañanas con esa alegría innata en su interior; las amapolas me acompañan y dentro de muy poquito también verán en mi caliente salón con mi estupenda estufa, a las dos muy juntitas tomándonos un rico chocolate con churros y enzarzadas en una interesante conversación…

Y es que a veces los seres queridos están muy lejos y es imposible tenerles donde nos gustaría, sin embargo un pequeño detalle inunda la estancia y con un simple gesto la compañía se vuelve presente y solo hace falta cerrar los ojos tomar aire y sentir a tu corazón, para tener presente a los seres que queremos. Y así en este preciso momento me siento yo.

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8 respuestas a El ramo de flores.

  1. LNA dijo:

    Gracias a ti por compartirlo.

  2. LNA dijo:

    Me siento muy orgullosa de formar parte de tu blog…

  3. Paula Lizarán dijo:

    ¡Conmovedor! Un texto cargado de felicidad, dulcura y amor. Me ha encantado

  4. Maca dijo:

    Aunque sea la mitad de bonita que mi felicitación, seguro que es preciosa!!!, qué gusto tener una hermana así. Muchísimas gracias por mi felicitación !!!

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