La reparadora de huesos.

Piratas informáticos que boicotean la red, terroristas islámicos que matan en nombre de Alá,  bebes recién nacidos que son  tirados a la letrina de un vater, por su propia madre nada más nacer…

¿Como se digiere todo esto mientras comes tranquilamente en tu casa, frente al televisor tus ricos macarrones con tomate y tu filete de pollo?

Así son las noticias diarias las que vomitan los televisores de nuestras casas todos los días.Noticias que te dejan sin habla y sin respiración que probablemente atragantan la digestión de tus buenos alimentos y afortunadamente y digo solo afortunadamente, habrá personas como yo y como muchas otras que reflexionen sobre lo que está ocurriendo en el mundo y quieren ver las cosas de otro color.

Porque también hay otro color, aunque cada vez sea más difícil de ver de sentir de poder alcanzar cuando encendemos el televisor.

Quizá ese mundo tan distante y tan lejano está más cerca de lo que nosotros pensamos, porque lo puedes tener muy cerca de ti y eres incapaz de ver.

En tu vida cotidiana ocurren pequeños momentos  que también paralizan el día ayudándote a alcanzar el cielo, tu cielo con solo ponerte de puntillas.

Ayer tuve que ir a rehabilitación una pequeña molestia en un pie sin importancia.

Cuando entré por la puerta de aquel lugar sentí una sensación extraña, una mezcla entre un patio de  colegio y un lugar de retiro para gente mayor.

La mayoría rondaban los sesenta y muchos…Con dolencias varias, sin embargo me llamó poderosamente la atención una señora que durante la  hora escasa que permanecí , introducía con sus largos delicados y débiles dedos palitos en unos agujeros que había sobre una mesa…En eso consistía  su ejercicio durante casi una hora.

La mujer concentrada con su manipulación lo hacía con tanto mimo y cuidado  que yo me debí quedar embobada porque llego una fisioterapeuta, grande hermosa lozana…  Al parecer amiga de la buena señora y con mucha energía y decisión me preguntó que me pasaba en el pie; se lo explique y durante unos diez  minutos que para mi fueron eternos me estuvo masajeando  con una entrega  y dedicación que le dí las gracias nada más terminar  y añadí: me ha encantado lo que me has hecho y mi pie siente un alivio que ahora mismo me quedaría un ratito más…Me sonrió y al instante añadió: algunas personas se merecen que las tratemos así y tu eres una de ellas…Me dejo sin aliento  casi sin palabras.

Era la primera vez que llegaba a ese lugar no había estado jamás  y por supuesto a esta señora “reparadora  de huesos”…Porque así la quiero llamar, nunca la había visto.

Me removió el corazón agitó mis sentidos y me fui de aquel lugar con un sentimiento  de cariño y de amor que me duro toda la tarde.

Se me olvidó el televisor las quejas los sufrimientos y todo el dolor que los humanos si no sabemos canalizar inundan nuestro corazón impidiéndonos vivir…

¿Tenéis  algo en vuestro corazón que os impida vivir…? Pues sacarlo fuera de ahí…Y encontrar a vuestra “reparadora de huesos” particular.

Pies

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4 respuestas a La reparadora de huesos.

  1. manuel amador dijo:

    mola!!!

  2. Mª José Longoria dijo:

    Aquí me tienes, me he convertido en una adicta a tus publicaciones. Tienes una forma muy peculiar de expresar el día a día. Y me encanta, de hecho, con tu permiso, lo voy a recomendar.
    Un abrazo

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