El hombre del agua II.

Verónica dormía en un sueño muy profundo cuando algo le alertó…Despertó del trance en el que se encontraba. Observó la habitación, la ropa, los muñecos…Parecía que todo estaba en calma, sin embargo un frío interior le hizo volver en sí.

Algo le inquietaba. Se puso sus zapatillas de algodón, que descansaban bajo su cama y con el mismo camisón con el que dormía plácidamente se fue rumbo a la piscina.

Las iniciales que apretaban sus muñecas, no la dejaban descansar y fueron esas marcas en su piel las que impedían que estuviera tranquila.
Camino de la piscina; rondaban las tres de la mañana. No pudo aguantar más su frenesí y se presentó con su dulce camisón y las zapatillitas de felpa azul, en medio de aquella balsa tranquila.

La inquietud la hizo actuar de forma espontánea e inconsciente, pero tampoco le importó.
Algo la empujaba hacia delante y no quiso detenerse ,en comprobar si su actitud era la más sensata.

Se descalzó, introdujo sus delicados pies en el agua: transparente, fría, quieta, húmeda…Y esperó…

El tiempo transcurría lentamente. Se escuchaban el ir de venir de los coches a los lejos. Se encendía tímidamente la luz de alguna casa, un gato o quizá dos cruzaron entre los matorrales. Los pájaros nocturnos hacían vela y de vez en cuando, pasaba alguna estrella fugaza muy fugaz; que acompañando a la luna iluminaban singular lugar.
De repente el agua comenzó a agitarse, un remolino inmenso destruyo la paz en la que se encontraba y en cuestión de segundos que a Verónica le resultaron eternos; se vio envuelta en una gran ola que la lanzó muy lejos de aquel lugar, su lugar, su estancia, su hogar…

Se dejó llevar presa del pánico. Ella lo había decidido de esa manera y no quería volver atrás…
Otra vez sentada en el borde de la piscina; acarició las iniciales que seguían en sus manos: J y C…Se preguntó una y mil veces que significado podrían tener.

Una mano acarició su espalda, se posó sobre sus hombros, descendió por su brazo y apretó fuertemente las iniciales.
Cierra los ojos le dijo. No tengas miedo. No voy hacerte nada malo. Solo quiero que confíes de nuevo y te dejes llevar…

Verónica asintió. Cerró los ojos y obedeció a aquella voz.
Una voz viril, sensual, segura, tranquila y sumamente seductora.

Cuando abrió de nuevo los ojos, las iniciales habían desaparecido.

Regresó a su cama y sobre ella reposaba un hombre boca abajo.De mediana edad. Fuerte, viril, atractivo…Sumamente atractivo… Yacía desnudo, dormido, tranquilo.

Se tumbó sobre su espalda, acarició sus manos y se quedó profundamente dormida junto a él.
Cuando despertó había desaparecido y las iniciales también…

Mujer desnuda Modigliani

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4 respuestas a El hombre del agua II.

  1. fredi58 dijo:

    Lo has continuado! fantástico! Se me ha hecho muy corto… Un abrazo

    • lanuckas dijo:

      A mi también se me ha hecho muy corto Fredi. Aunque estoy segura que Verónica sabrá encontrar su lugar.
      Todo es cuestión de CONFIANZA y de que se deje llevar…
      Un abrazo fiel seguidor 😉

  2. LNA dijo:

    Me gusta que continúe….

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