En una mañana cualquiera, te puede pasar a ti.

Nueve de la mañana.Voy sentada en mi vagón camino del trabajo. Hace calor y me abanico tranquilamente, mientras leo un libro. No estoy muy concentrada, la verdad…
Cerca de mí, a escasos cinco asientos se encuentra un hombre ejecutivo, trajeado, muy trajeado… Que no para de maniobrar con su smartphone. A su lado un niño de apenas seis años, juega en su asiento, mira por la ventanilla y se entretiene el solito, contando las estaciones que quedan para llegar a su destino.

El niño reclama la atención del señor. Deduzco que debe de ser su hijo.
Le llama una y mil veces y el padre inquieto con lo que ve en su móvil, no le hace el mayor caso.

¡Que pena no haberme sentado en frente de él…Con lo que me gustan los niños! Digo para mis adentros.

Van pasando las estaciones lentamente. Lo que leo no me resulta demasiado entretenido o quizá mi mente ande en otro lado.
Debo de estar aburrida, como el niño que está tan cerca de mí.

Intento captar su atención; pero el pequeño solo demanda la atención de alguien, que por lo que se ve no tiene el mayor interés.

El tren se detiene al llegar a la Avenida de América y el pequeño casi se cae de su asiento. El padre le da un pequeño empujón para evitar la caída y le fulmina con la mirada para que se esté quieto.
¡Papá es que quiero jugar contigo! Le dice a su padre en un hilo de voz.
El hombre de apenas cuarenta años ni se inmuta y continúa con su pequeño juguete, como si no hubiera nada más importante que hacer.
Procuro mantener la calma y no meterme en donde no me llaman…

Por la hora que es y por como van vestidos los dos. Me atrevo a pensar que el padre dejará al niño en algún lugar y se incorporará a su lugar de trabajo.
Me imagino que la conversación que mantiene es a través de sms o whatsaap, porque en las seis estaciones de metro que llevamos no ha levantado la vista de la pantalla, ni un solo instante. Debe de ser sumamente importante y de sentido, me atrevo a pensar que estrictamente laboral.

Las estaciones se suceden y el niño no puede más.
Se levanta de un salto de su asiento y le increpa a su padre: PAPA: ¿Por qué no juegas un rato conmigo, hasta que nos tengamos que bajar?
El padre le vuelve a mirar de soslayo y con un gesto le dice que se tiene que callar.

Ya me he puesto de pie porque llega mi estación.
De forma disimulada miro la pantalla de su Ipad… ¡No me lo puedo creer! Casi se me corta la respiración!
¡Jugando al Tetrix lleva ocho paradas el buen señor…!

Me entra mucho calor y a propósito tiro mi abanico cerca de sus pies. El, muy amablemente lo recoge y me lo da. Le doy las gracias y al oído le susurro; lo bueno que sería inventarse un juego en el vagón. Un Tetrix de verdad, de carne y hueso. Donde pueda participar su hijo y en plan Indiana Jones descender a través de las paredes del metro, coger el túnel y llegar hasta la estación fantasma, que esta llena de seres de otro planeta y todo esta lleno vida y color.

El hombre como alma que lleva el diablo se desprende del infesto aparato, abrazo a su hijo y con toda su emoción.le dice que cierre los ojos porque ahora el que quiere jugar es él, pero que le hace falta un fiel compañero y le pregunta si todavía la propuesta que le hizo sigue en pie.

Al niño se le ilumina la cara…Y antes de que abandone mi vagón los dos se han puesto de pie y me dicen adiós con la mano.
El niño me guiña un ojo y yo me despido de él.

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6 respuestas a En una mañana cualquiera, te puede pasar a ti.

  1. Mª José Longoria dijo:

    Tienes toda la razón, esto de los móviles tiene atontada a mucha gente. A veces dan ganas de darles un par de sopapos a ver si reacciónan.

  2. fredi58 dijo:

    Es uno de los peligros de la tecnología… el mundo 2.0 no nos puede hacer olvidar el 1.0, el de toda la vida, el real…

    • lanuckas dijo:

      Me alegro Fredi que te sientas identificado con darles demasiada importancia a estos “utensilios” que a veces les damos un poder que no les corresponde.Nosotros somos LIBRES de hacer un buen uso.feliz tarde-noche y un fuerte abrazo.

  3. Ricardo dijo:

    La falta de cordura, es peor que a un niño de 7 años el regalo preferido sea un movil ,el responsable del niño demuestra no ser tan responsable ,como persona .

    • lanuckas dijo:

      Pues si Ricardo…Sin embargo todas estas aportaciones, de alguna manera, sirven para reflexionar y seguramente llegaran a buen fondo y seremos capaces de utilizar la tecnología sin restar importancia a las cosas NATURALES de la vida.Un abrazo.

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