Encontrar tu lugar.

Hace un par de días me encontré con mi amigo Juan.

Nos conocemos desde la facultad y hacía tiempo que no le veía.
La semana pasada acudió a una ponencia, sobre nuevas tecnologías aplicadas a la empresa. Iba como representante de su firma y al llegar coincidió con otro compañero de fatigas. Su querido amigo Angel.

Juan que es muy precavido y le gusta llegar a todos los sitios con antelación; hizo caso a su jefe (buen alumno en este tipo de menesteres) y tomó asiento en medio de la sala, justo en un lateral, donde había un gran televisión de pantalla plana.

El resto de participantes iban pasando y tomaban asiento en las primeras filas, hasta que se llenó la parte principal.
El sabía que estaba en un buen sitio y permaneció sin dudar.

La sesión comenzó. El profesor era rápido, ameno, sabía de lo que hablaba y por si fuera poco, disfrutaba con lo que hacía.
Juan estaba encantado, tomó apuntes durante las ocho horas que duró el curso, con sus descansos reglamentarios.

Y justo cuando la conferencia llegaba a su punto álgido; el profesor hizo un tanteo sobre la edades de los allí presentes.

Quería explicar con un ejercicio práctico, la importancia de agrupar por edades, raza, estudios etc. a un determinado sector.

Justo detrás de mi amigo se encontraba la persona de mayor edad, un hombre de cincuenta y cinco años, propietario de una cadena de zapaterías. Y casualmente el joven que tenía mi amigo a su derecha, que le prestó un bolígrafo y tomaba apuntes sin cesar, era el más joven de la sala a sus diez y nueve años de edad.

Mi amigo sintió un escalofrío, algo extraño acababa de notar y se paró, observo la sala y sobre todo se permitió sentir que era lo que su cuerpo le quería decir.
Lo descubrió al día siguiente, justo después de desayunar.
Se dio cuenta que desde que había repetido primero de la EGB (por alguna extraña razón que nunca logro adivinar); durante toda su vida se había encontrado fuera de lugar. O bien por encima o por debajo de la gente de su edad.

Cuando hizo COU, al matricularse en la universidad, al sacarse el carnet de conducir…Se casó con una persona maravillosa casi rondando los cuarenta, dos años más tarde nació su hijo Blas y justo en esa sala y en aquella conferencia, se dio cuenta de que por primera vez en su vida, estaba donde quería estar y era en ese momento y en ese preciso lugar. Acompañado de casi doscientas personas, recibiendo un clase magistral y por si fuera poco de algo que le apasionaba.

Por fin había llegado su momento, justo a esa edad en la que las personas, o mejor dicho los SERES HUMANOS, solo algunos, claro está.
Tenemos el privilegio de llegar…

CLASE MAGISTRAL

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