Compartir y sacar hacia fuera el dolor.

Llego a casa después de un intenso día de trabajo y al encender el ordenador y chequear el correo. Me encuentro con un email urgente de mi sobrina María.

Esta ayudando a una compañera de clase, a dar forma a un libro que esta escribiendo y me adjunta el primer capítulo para que le eche un vistazo, vea como está redactado y sobre todo quiere mi opinión sincera y personal.

Todo sería bastante normal, salvo por la edad de estas niñas que apenas superan los doce años.
La emoción me desborda y le respondo que si. Mañana imprimo el capítulo en el trabajo y de camino a casa, en el metro me lo leo tranquilamente.
Mi sobrina me dice que por favor. Que se muere de ganas por saber mi opinión…

Ha sido un día súper agitado y olvido por completo lo prometido. Al llegar a casa me encuentro otro correo, donde María, me insiste. Incluso creo que se siente un poco desilusionada, porque su tía no ha cumplido con su palabra y no es normal en mí.

Me disculpo como puedo y al día siguiente, sin remisión, capitulo en mano me leo de un tirón, en mi metro, camino de casa y con suma concentración.

Sin prejuicio alguno, creo que me voy a encontrar con un mundo de princesas, hadas o rudos guerreros que están en temibles bosques o adentrándose en obscuras cuevas en busca de un tesoro o de una linda doncella……

Cual es mi sorpresa, al comprobar que nada de eso versa su contenido. La acción se desarrolla en un circo; pero no de payasos ni acróbatas, ni de leones que hacen las delicias de sus domadores…

Todo lo contrario. Una trapecista hermosa y valiente muerta en extrañas circunstancias y otra más joven igual de hermosa, valiente y decidida; que acaba de tomar el relevo de la anterior tiene la misma suerte.

La descripción de las escenas me remueven y me producen enorme tristeza.
¿Como una niña tan joven, puede hacer una descripción del dolor de una forma tan real, brutal, desgarradora y al mismo tiempo tan cercana, sincera natural…?
Confieso que no estaba preparada para leer algo así y me siento muy extraña.
Le mando un wasap a mi sobrina nada más bajar del vagón.
Le digo que me ha gustado mucho el capítulo, le manifiesto la verdad. Que noto su presencia y que estoy segura que a su compañera también le ha servido de gran ayuda, lo que ella le ha aportado.
Me da las gracias sinceras. Contenta la siento yo.

También transmito mi inquietud y le pregunto que cómo una niña de su edad, habla de la muerte con tanta naturalidad.
Más natural si cave, es la respuesta de María.
Me dice que si, que hace dos años murió su padre y por eso lo “expresa tan bien”.

Al leer su wasap de nuevo me quedo parada… ¿Como se puede “expresar tan bien” la muerte, el dolor, el sufrimiento. Con apenas doce años de edad????
Por otro lado; me alegro de que los niños de hoy en día, gracias a toda esta tecnología, algunos las sepan utilizar para sacar, expresar, compartir, trasmitir el dolor, para que gritándolo a los cuatro vientos , conseguir no quemar su interior.

Me despido de mi sobrina y me siento tan feliz, de que ella haya querido compartir conmigo, el dolor de su amiga y así, todas juntas hacerlo partir.

amor amigas

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