Volar tan alto como una cometa.

Cuatro mujeres han quedado con el pretexto de ver la tienda que ha abierto una de ellas. Lourdes llega puntual a la cita. La organizadora del encuentro, Silvia, la recibe con un fuerte abrazo y le presenta a la dueña Mirella.
Se conocen desde hace escasos meses.

Las prendas colocadas con mimo y primor, hacen las delicias de jóvenes y no tan jóvenes que van pasando al local.

Huele a limpio, a jabón, a fresco y hay un aire en la estancia que se agradece permanecer allí.
Carmen es la que falta por llegar, le envía un wasap a Silvia diciéndole que llegará un poco más tarde.

Ya es la hora de cerrar. Las ventas han estado muy por encima de lo previsto y la dueña se siente muy satisfecha por las apenas dos semanas de apertura y parece que el sueño, su sueño se hace realidad.

Echa el cierre y las tres se van a tomar un café. Se une la que faltaba, es la última por llegar. Y las cuatro como grandes reinas, tan a gusto comienzan a contarse como les ha ido el día.
El jefe, los niños, el curso de inglés…Las palabras se entrecruzan. Se las ve felices.
Apuran el café; todavía queda tiempo para una cañita y dos y tres…Silvia amiga de las tres, da paso a la mujer, pedazo de mujer, que acaba de inaugurar una pequeña tienda que ya se vislumbra como el inicio de un gran negocio.

Habla con soltura, seguridad. Las tres la escuchan sin parpadear. Ha sido duro, casi cinco meses desde que sintió lo que quería hacer. Luego la puesta en marcha. Pelear con los operarios, decoradores, electricistas…Siente que ha merecido la pena. Toda lucha si está echa con una cabeza bien amueblada y un corazón bien situado, no tiene porque fallar.

La cometa. Imagen de su logotipo, hace presencia en el café. Llena de colores planea sobre la mesa, donde los vasos esparcidos hacen un hueco para que pueda aterrizar.
Pregunta a las contertulias si quieren salir a dar un paseo, a volar al cielo alto muy alto de la capital. Las cuatro asienten sin pestañear. Cada una se sujeta bien a cada lazo de la cometa.

Cierran los ojos y por un momento… Lourdes está al frente de una gran agencia de publicidad, dirigiendo el diseño de una cadena de perfumerías que harían el placer de cualquier nariz de esta ciudad.
Carmen ha montado su pequeña empresa de inglés. Y Silvia acompaña en su formación a un equipo de cuarenta personas que su jefe le delegó antes de ayer.

Vuelven las tres juntas en el metro. Van hacia el mismo lugar. Carmen se baja la primera y a el resto les queda unas cuantas paradas más.
¡Tenemos que repetir la experiencia!.Dice en voz alta antes de abandonar el vagón.

La tienda de Mirella va a ser el punto de encuentro y desde ahí las cuatro juntas volver a volar.
La noche se apaga y al irse a dormir, la luz que desprende cada una de ellas,ilumina el sueño que esta noche se hará realidad.

cometaspapel

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2 respuestas a Volar tan alto como una cometa.

  1. LNA dijo:

    Que bonito…da gusto compartir las ilusiones, los éxitos, la amistad, cojo yo también un trocito de esa cometa!

  2. Rosa dijo:

    gracias por mi parte de cometa

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