Uno, dos, tres…Probando.

Así es como hay que ir por la vida. Probando equivocándose y volviendo a comenzar. No conozco otra manera de avanzar. Unas veces lo haremos bien otras regular y en ocasiones nos desesperaremos porque no vemos el final.

Lo que está claro es que el que no se atreve, no da el paso y se queda sentadito en su sofá, es cierto que tendrá menos ocasiones de equivocarse, de errar, de confundirse. Pero también nunca tendrá motivos para sentir que algo en su vida cambió, algo de lo que arrepentirse por haberlo intentado y lo peor es que nunca sabrá como hubiera sido su vida si se hubiera levantado de ese cómodo sofá y se hubiera enfrentado a la experiencia más maravillosa del ser humano , que no es otra que VIVIR.

Es sábado por la tarde noche, he mantenido una charla larga y distendida en la casa de una amiga. Me cuenta cómo le va el negocio que ha montado, la relación que tiene con un hombre, el desasosiego que le produce ir a ver a su padre que se encuentra desde hace un tiempo en una residencia.

La escucho atentamente y siento que su vida puede ser igual que la mía aunque no me haya embarcado en un proyecto, ni tenga un padre ausente y los hombres de mi vida no tenga nada que ver con el hombre de la suya.

De lo que si soy consciente y es lo que hace que sea mi amiga, es que las dos volamos en la misma dirección, tenemos el mismo objetivo aunque cada una lleve caminos diferentes.

Si ella está triste ese día tiene la suerte de que yo me siento feliz y si un día no me levanto con el pie que debiera, siempre tengo una mano a su lado que me ofrece y vuelta a empezar.

Da igual que no salgan las cosas a la primera, porque efectivamente he comprobado, que lo bueno que te ofrece la vida. Nunca sale a la primera, ni a la segunda y a veces tampoco a la tercera. Por eso hay que contar una, dos y tres y nos volvemos a levantar para seguir creciendo y avanzando.

No conozco otra forma de continuar en el camino.
Un camino que solo nosotros somos capaces de construir y que no nos viene dado nada más nacer, al revés. Nuestros padres nos lo muestran y solo nosotros somos capaces de enfrentarnos a él y descubrir lo que ocurre.

Caminando, luchando, creciendo y confiando en lo que cada uno lleva dentro de su alma y más profundamente escuchando las señales que le da su corazón.

Os invito a iniciar un nuevo camino, si en el que estáis ahora atrapados no os produce satisfacción y probar cruzar por otra senda en: uno, dos y tres…

probar

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Con confianza. y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s