Un dulce abrazo calma cualquier dolor.

Vengo de darme mi paseo. La tarde se presenta acogedora y agradable. He cambiado el itinerario y compruebo que ha merecido la pena.

Atravieso el parque que tengo frente a mi casa y camino tranquila y relajada junto al carril bici.
Aunque el sol todavía caliente, hay un vientecito muy grato y los árboles frondosos me reciben bajo sus sombras. Observo a los ciclistas, al niño con el monopatín, a las parejas de jóvenes que van de la mano y los no tan jóvenes que mantienen la ilusión de aquellos.

Me viene a la cabeza el sueño de anoche. Me he levantado con él y parece que no se quiere ir. Estoy en la cocina de la casa de mi amiga Ruth. Llena de armarios, plantas, cazuelas, vida, luz…Trajina sobre la mesa con: harina aceite, azúcar. Prepara un gran bizcocho. Sabe que a mí me encantan.

Ahí se detiene una parte del sueño. La siguiente escena que viene a mi mente; es a las dos comiendo el rico bizcocho.

Suena el despertador y en mi retina se queda durante un instante, la imagen de mi amiga, compartiendo el dulce manjar.

Continuo por el camino y los árboles se pierden tras de mí. He estrenado una camisa floreada y llevo unos pantalones blancos cortitos, que me quedan la mar de bien. Saboreo la tarde, miro al cielo y veo pasar unas nubes que se van alejando diciendo adiós al sol.

¡Qué bueno es caminar! Sentir como se desplazan tus pies. Un pasito, otro más, bajar la cuesta volverla a subir. Tocar con los dedos el infinito y decir en voz alta lo viva que estoy.

Prosigo el camino, me queda todavía un trecho para llegar a casa. De repente a unos cincuenta metros. Veo una chica alta, con una coleta, un vestido rozándole los pies. Alza una mano luego la otra… No me lo puedo creer ! ¡Mi amiga del sueño está frente a mí! Me emociono solo de verla, grito su nombre. Ella me sonríe y cuando estamos a punto de rozarnos, me recoge con un gran abrazo y yo me dejo llevar. Me llega sincero, tierno, compañero, generoso, cercano.

¿Te vas a creer que esta noche he soñado contigo…? Y ahora te tengo frente a mí y me entran ganas de llorar. Le digo en un arrebato de emoción.

Ella sonríe con esa sonrisa luminoso, sincera, amigable…En cuestión de segundos nos resumimos las vidas, nuestras vidas, de hace casi un año.

Dispone de muy poco tiempo. Le espera el fisioterapeuta. Anda perjudicada de la espalda, le digo que yo también, pero que con mi mantita eléctrica y un gelocatil todo se puedo arreglar.

Ella vuelve a sonreír. Además es todo “emocional”. Le digo con un aire de suficiencia que ella recoge sin rechistar. Asiente con la cabeza y me dice que sí. Pues ya sabes hay que sacarlo todo… Pero ya.

Hemos pasado juntas muchas batallas y las que nos quedan por pasar.

En un par de semanas vuela a Nicaragua. Una amiga suya quiere enseñarle unos cafetales…Como buena artista y fotógrafa que es; le digo que de ahí sacará material para su próxima exposición. Me mira con ternura es hora de marchar.

Nos volvemos abrazar, le mando un beso con la mano y ella se lleva la mano al corazón.
Siento que en breve nos volveremos a ver…Se han quedado muchas cosas por decir y el cariño que nos tenemos es mutuo y sincero.

Regreso a mi casa dichosa y de nuevo otro sueño que se hace realidad.

abrazo_21

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