Cuando ellos ya no estén.

Mañana es mi cumpleaños y ya me ha felicitado mi amiga Akam. Me ha resultado curioso porque en su cumpleaños yo también me adelanté. Me dice que hoy es el cumple de su padre y que por eso se ha acordado de mí. Le he dicho que era mañana y se ha echado a reír.

Sin embargo en medio de esa conversación trivial; me ha dado como un pequeño escalofrió pensando que en la fecha del cumpleaños de su padre ya fallecido, ha sentido que hoy era el mío y por eso motivo me ha felicitado.

Me ha emocionado y me he acordado de las veces que mi padre a sus ochenta años, todavía me manda por las noches wasap para comentarme algo que le ha sucedido en el día, enviarme fotos de su nieto Tin o para mostrarme el precioso collar que le regaló el pasado agosto a mi madre por sus…¡Ya he perdido la cuenta de los años que llevan casados!.

También he recordado, las veces que mi madre me llama por al móvil y no me encuentra, entonces espera a que salga el buzón de voz y siempre me deja un mensaje. O bien a regañadientes le sale un: ¡Hola hija mía…! Para luego espetarme una de sus broncas de porque no le cojo el teléfono o me sorprende con todo lo contrario. Un ¡Buenos días preciosa… ¿Que tal va la mañana?! Y sin estar al otro lado me deja grabado, toda contenta lo que está ella haciendo en esos precisos momentos.

Antes cuando leía o escuchaba sus mensajes, a penas les prestaba atención o simplemente los borraba sin mayor interés, sin embargo desde hace un tiempo soy consciente de su gran valor. De cuando ya no estén aquí, estos recuerdos permanecerán muy dentro de mí y ahora según escribo estas palabras, me digo que nos los quiero borrar, que los quiero guardar muy dentro de mi corazón, porque cuando se les apague la luz y nos les vuelva a leer ni a escuchar nada ni nadie ocupará su lugar.

Por eso ahora, mientras estén, todos eso mensajes que recibo los escucho y los leo una y otra vez, no quiero que se escape nada de lo que hoy es y mañana ya no volverá a ser. No quiero borrar nada.

Las palabras de mi padre, su gran corazón lo generoso que es y la voz de mi madre que tantas veces me desesperó, ahora la guardo como oro en paño y no me atrevo a borrar su último mensaje, por si esa voz ya no la vuelvo a escuchar.

Y ahí con la disculpa de que mañana es mi cumpleaños he comenzado este post.
Llenos de lágrimas tengo los ojos en estos momentos y no quiero pedir perdón a la audiencia, al revés, sentirme orgullosa de que mañana cumplo un año más e iré a celebrar mi cumpleaños con los dos.

Tendrán preparada mi tarta favorita y me cantarán “El cumpleaños feliz”. Mi madre será la primera y a coro mi padre le acompañará.
No sé si lloraré o me dejaré llevar, lo que si se, es que en este  año que comienza siento que por primera vez no va a ser nada igual. Siento que llega con más fuerza y vitalidad.

velas-cumpleanos

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2 respuestas a Cuando ellos ya no estén.

  1. Angeles dijo:

    Te deseo felicidad, paz interior y amor, sobre todo mucho amor para que lo puedas compartir con todos nosotros. Un beso de todo corazón .

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