PERTENECER: preciosa palabra.

Que fresco ha amanecido el día y es que anoche a eso de las dos de la mañana comenzó a llover de forma increíble. No me había dormido aún, estaba un tanto desvelada pensando en mis cosas y empecé a escuchar un ruido constante y continuo no sabía muy bien de que se trataba y al fin me di cuenta de que aquello era la forma con que se despedía el día y por fin comenzaba a limpiarse todo.

Esta mañana al abrir las ventanas de mi habitación he recibido un olor a campo a frescor a libertad que me ha conectado con mi infancia .Los veranos que pasába en una casa a las afueras de Madrid en plena sierra. De noche caían unas tormentas increíbles y  en vez de asustarme me envolvía  fuertemente con las sábanas y sentía una   emoción increíble, al comprobar  que  estaba metidita en mi cama toda protegida y fuera estaba cayendo una tremenda.

Hace tanto yo era una niña y ya por entonces me gustaba la aventura y tenía muchos amigos. Solo pensaba en disfrutar en pasármelo a lo grande y si era acompañada mucho más. Cuando salía casi siempre era con chicos porque mis hermanos eran varones y a esas edades las chicas no valían para la aventura y  yo era una excepción.

Hasta tal punto era una excepción o una niña excepcional, que una vez, luego hubo unas cuantas más, al bajar con mi BH blanca  a toda velocidad  algo falló y me caí, me clave el enganche para la bomba de inflar en la rodilla y me hice una buena herida. La verdad es que no sentí angustia ni dolor. Al llegar a casa recuerdo que me limpie bien los cortes, no le dije nada a mi madre para evitar la regañina  y me puse mucha mercromina. Era algo que me encantaba. No me quejé ni una sola vez.

Ahora sigo siendo prácticamente igual, he crecido un poco más, me gusta descubrir la vida, selecciono a las personas que están junto a mí y aquí soy radical, no soporta a las personas que se quejan sin parar.

Este sábado salí de nuevo con  la bici. Fue  una ruta divertidísima, arriesgada y con trialeras que cortaban la respiración, me caí unas cuantas veces .Era el segundo día que utilizaba las calas (los anclajes que van de los pedales a las zapatillas) y los pies van completamente sujetos. Si no te  sueltas de una de tus calas antes de comenzar la bajada, con las cerradas curvas es muy probable que pierdas el equilibrio por la falta de maniobra y te vayas  al suelo. Eso lo aprendí en el mismo día. Si lo hubiera sabido antes ahora no estaría tan perjudicada…Jajaja.

Pues bien, esta vez me magulle´ lo suficiente para estar cabreada, enojada, insegura y a la vez incómoda por mí y por el retraso que originaba en los demás. Sin embargo este sábado la adulta cogió de la mano a la niña  de la infancia, pidió ayuda expresó su dolor y dejó que la curasen las heridas.

Ahora me queda la satisfacción de haberlo hecho bien, de recorrer por primera vez con mis calas cuarenta  y dos kilómetros de puro campo, con bajadas empinadas, árboles con los que  tropiezas con su ramas,  arena que deja tu bici encallada.

Y hoy de nuevo ha sonado mi wasap invitándome a una  ruta mucho más larga y complicada. No quieren que falte.

Soy consciente de que PERTENEZCO al grupo de los que tiran adelante, no se detienen, luchan y se caen y se vuelven a levantar se motivan con su gente y avanzan, avanzan sin cesar.

pertenecer

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2 respuestas a PERTENECER: preciosa palabra.

  1. LNA dijo:

    Es fantástico sentir la pertenencia. Enhorabuena!

  2. lanuckas dijo:

    Me alegro que lo sientas como yo…Que bueno!!!

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