La niña de agua.

Su madre no pudo cruzar el mar ni la montaña ni el río ni si quiera  permitirse soñar. Aguardo detrás de un muro toda su vida y así pasó y pasó…

Cuando estaba embarazada de María a los pocos meses de gestación sufrió una terrible caída. Fue justo al acercarse a la orilla del río, su pie resbaló y se fue de bruces a un río muy caudaloso que había en el pueblo que la vio nacer. Paso un tiempo inconsciente hasta que fue rescatada por un pescador que alertado por el ruido corrió a su encuentro. La secó le cubrió el vientre de María con una pequeña toalla y en su coche la trasladó al hospital.

Había estado a punto de perder a su bebe. Gracias a dios no ocurrió y continúo su embarazo de  forma tranquila. Nunca más se acercó al agua.

La niña a los meses nació sana muy sana. Sin embargo al poco tiempo dejó de comer de beber de respirar…La niña no quería vivir. Su corazón comenzó a dejar de latir y poco a poco se fue apagando hasta que murió.

La madre no pudo aguantar tanto dolor y permaneció en silencio mucho tiempo. Al cabo de los años volvió a quedarse embarazada y a los meses dio a luz a una preciosa niña a la que llamó Inés.

A diferencia de María, ella si quería vivir. Su vida era plena o así lo hacía ver. Sana, guapa, fuerte, resuelta. Tenía todo a su alcance sin embargo ella en su más profundo interior no era feliz,  solo ella lo sabía. Nadie lo podía percibir. Esto era lo más dificil de manejar porque solo si alguien se permitía rozar su  interior, se podían percibir las cicatrices que su madre tras la muerte de su hermana le dejó. Y eso nunca ocurrió.

Los años pasaron e Inés cada vez era más guapa y más alta y más fuerte y más y más…Pero la herida por dentro no dejaba de sangrar.

Y una mañana muy temprano casi al alba. Se levantó de la cama, se puso su mejor vestido y al rio se marchó. Se metió en lo más hondo aguantó la respiración y sin mediar una palabra con María se comunicó.

El dolor era tan grande que a punto estuvo de ahogarse, sin embargo ella lo tenía muy claro. O se reencontraba con su anterior y descubría el porqué de su malestar o jamás en la vida podría permitirse ser feliz.

En lo más profundo del rio encontró a María. La había estado esperando allí desde el día que se enteró de que iba a nacer. Ella también la necesitaba para acabar su duelo y despedirse de una vez.

Se miraron a los ojos y sin mediar  palabra se dijeron todo.

Por donde llegó se fue. Subió hasta la superficie como un ágil pez. Recogió su ropa se vistió de nuevo y sin mirar atrás por fin sintió una paz interior, esa paz que había bajado a buscar.

Le costó mucho tiempo tomar esa decisión; sin embargo todo el tiempo que empleó hasta bajar al fondo, al fondo de ese inmenso mar. Lo empleó en llenar su vida y su alma de la fuerza suficiente para poder lograr algo que cambiaría el rumbo de su vida para siempre.

al-fondo-del-mar

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4 respuestas a La niña de agua.

  1. LNA dijo:

    Que bonito Laura!

  2. Mª José Longoria dijo:

    Ya echaba de menos tus historias

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