Yo soy del norte y tu del sur.

Sofía ha llegado un poco antes del trabajo y no se encuentra  bien. Se relaja en el sofá con una buena copa de vino blanco. Acostumbra a tomarla después de cenar pero hoy es diferente. Necesita parar, pensar, sentir.

Al rato aparece Javier. Su día en la consulta no ha sido muy diferente al resto de la semana. Madres nerviosas por un brote de varicela que ha habido en el colegio, los piojos que no acaban de irse y algún que otro pequeño con dolor en la barriga. Le cuenta todo esto a Sofía antes de sentarse y preguntarle cómo está.

Ella le observa callada sentada ausente. No sabe por dónde empezar. Siempre es  la poderosa la fuerte la valiente y hoy precisamente hoy; no tiene ninguna gana de comerse el mundo ni de subir montañas ni siquiera le quedan fuerzas para respirar.

Por primera vez se deja estar, se relaja. Inspira y suelta todo el aire de una sola vez.

Javier por fin se  ha callado .Ha dejado de hablar y por un momento el silencio cortante que atraviesa la habitación puede más que él. La coge de la mano la atrae hacia él y como si fuera una niña muy pequeña le acurruca en su regazo, le acaricia la sien pasea sus grandes dedos por su largo pelo y en esa postura le ayuda a descansar a que tome aliento a que se deje llevar.

Pocas veces él  encuentra a su compañera tan abatida, al revés siempre es ella la que puede con todo y con todos. Cuando su compañero sintió unos miedos terribles antes de dormir pensando que no sería capaz de quitarse de la cabeza a ese niño maltratado que venía a su consulta de la mano de un asistente social. O de esa niña de tan solo ocho años llena de sufrimiento y terror, a la que tenía que examinar, sin embargo hablaba sola su mirada que no hizo falta desnudarla ni hurgar en su intimidad.

Todas esas veces y mucha más, estuvo Sofía al borde de su cama arrullándole y ayudándole a sacar todo ese malestar.

Hoy es distinto y ella ya no puede más. Parece extraño pero cuando se ha decidido a hablar saca todo lo que le amenaza y es el miedo al éxito a triunfar. Le  han dado luz verde a su proyecto desde hace dos años que lo presentó, pensó que se habían olvidado y hoy el gran jefe ha venido con su dossier a decirle que es increíble y que adelante con él.

El la escucha atento cercano compañero, la deja hablar .Ahora es ella la que necesita su mano su aliento y la confianza de que nunca le va a defraudar.

Es un día muy especial ella que no pide nada y solo está en la vida para acompañar compartir ayudar colaborar…Ahora es ella quien pide muy alto su mano su presencia su saber estar.

El solo escucha y la deja fluir. Grande fuerte enjuto con esas canas que da gusto vérselas peinar.

Por fin ha llegado el día en que todo se vuelve hacia ti y eso que parece maravilloso es tan difícil de asimilar que necesitas acompañarte de alguien, que también sepa estar cuando el regalo llama a tu puerta y ahí estas tu para dejarle pasar.

norte y sur

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