Desear lo que uno ES y no lo que no tiene.

A veces: ¿no habéis sentido una soledad enorme en vuestro interior  y no habéis sido capaces de  sacarla de ahí?

Nos imaginamos que la vida de las personas que tenemos cercanas: el hermano, vecino o amigo es distinta a la tuya. Que a él si le pasan cosas buenas pero que tú no tienes derecho a disfrutar y que todo lo malo es culpa tuya y todo lo bueno no te pertenece.

Te machacas te hundes quieres asomarte y tirarte a ese pozo negro y oscuro que está lleno de agua y meterte dentro cerrar la tapa  y dejarte deslizar por el túnel que hay en su interior.

Nadie te entiende ni te escucha ni siquiera te presta atención. Todo gira en contra de ti o simplemente no gira, no hay nada, ni nadie.

¿Cuántas veces nos hemos sentido así?

De repente te paras en seco  y dejas de lamentarte de quejarte de compadecerte y te das cuenta de que a TODOS los seres humanos nos ocurren  cosas buenas y malas todos los días. Que una cosa mala puede con diez buenas y que probablemente si todo lo que nos pasara fuera bueno no valoraríamos lo positivo que tiene que nos cueste alcanzar  aquello que deseamos.

El otro día una amiga muy cercana  me cuenta algo muy interesante. Resulta que toda su vida o quizá no toda pero si desde hacía unos años había deseado ser madre sin conseguirlo. Luego una  compañera suya de trabajo se queda embarazada de una forma un tanto particular , sin marido ni pareja reconocida y a una edad complicada y le plantea si ella se haría la prueba para ver si el niño va a nacer sano.

Esta amiga que tanto había  deseado ser madre de repente se da cuenta que NO. Que ser madre es una responsabilidad enorme y que solo estaría dispuesta  a pasar por ello desde un lugar que muy pocos padres se plantean.

Nunca la había sentido así de segura y va para ocho años nuestra amistad. Sin embargo  más que sus palabras lo que me hizo sentirla  tan cercana  fue la actitud de  seguridad que transmitía en su  argumento, su expresión, su paz interior al   haberse quitado ese gran peso de encima. Un peso social educacional cultural tradicional.

Por primera vez se da cuenta de que NO. Ella no quiere ser madre ni falta que le hace.

A las pocas semanas me viene un compañero  de trabajo y me comenta  que está soltero y sin pareja y que de toda la vida había deseado casarse y tener hijos ,o eso pensaba él, porque después de  haber escuchado a mi amiga y su “no” maternidad ya no me iba a sorprender  nada sobre el tema que nos ocupaba.

Prosigue con su reflexión y me cuenta que cenando en casa de su hermana la pasada noche. Hermana casada y con cuatro hijos. Se da cuenta de que para ser padre había  que  ser o  muy inconsciente o estar muy preparado. Esto segundo dio por hecho que no era el caso y en lo primero tampoco quiso reparar.

Y por primera vez sintió en la piel a  sus cuarenta y cinco años de vida que no estaba preparado para ser padre y realmente tampoco lo deseaba como  se había creído durante todo este tiempo y que probablemente siempre lo había vivido como una fantasía, algo irreal y eso le hizo sentirse muy tranquilo.

Al parecer conectó con esa sensación clara y sutil cuando vio como su hermana después de haber lidiado con sus  cuatro hijos durante la cena se  tiraba en el sofá y ordenador en el regazo   navegaba compulsivamente buscando no sabía muy bien el que.

Estas dos confesiones tan seguidas en esta semana me llevaron a pensar  aun mas si cabe que la sociedad nos pone un listón muy alto haciéndonos creer que ser madre o padre, estar casado, formar una familia. Son requisitos imprescindibles para alcanzar la felicidad.

Que falacia tan grande me digo en un inesperado momento de lucidez y  de consciencia.Y me doy cuenta que para conseguir, no ya la sobre valorada felicidad sino simplemente  ser alguien en la vida, que no es poco, solo hace falta encontrarse a gusto y bien dentro de uno mismo.

Que los convencionalismos  y las cosas establecidas y estipuladas no van con todos los seres humanos y que a veces hacer lo políticamente correcto impide encontrarnos  en el aquí y en el ahora, replanteándonos y reflexionando  sobre lo que tú quieres hacer en la vida y eso; saber lo que uno quiere es lo más importante y la única forma de alcanzar esa “felicidad” de la que tanta gente habla.

novia-en-bici

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