Una forma sencilla de hablar de sexualidad.

Ángela se quedó ayer a cuidar a sus sobrinos, porque sus padres, vendrían muy tarde de trabajar. Recibió un wasap, a primera hora de la mañana, de su hermano Oscar, revisó su agenda y comprobó que ese día, a esa hora podía hacerle el favor. Aunque seguramente, la más beneficiada, sería ella.

Por la tarde, hizo sus tareas, acudió a sus recados y a las ocho en punto, llamaba a la puerta de la casa de su cuñada. La recibió Juana .Una mujer encantadora, que cuida de los niños y hace las tareas del hogar. Luego vino Jacobo, el pequeño de seis años y que hace las delicias de la tía.

Por el cuello, por la espalda, por la cara….Tía, bésame por todos los lados. Le decía, tan zalamero como siempre. La tía Ángela, se le comía a bocados.

En la habitación del fondo, se encontraba Elena, la mediana. Con sus cascos puestos. Le lanzó  a su tía un beso con la mano y siguió con su canción.

Al ratito apareció María. La mayor de los tres. Venía de clase de ballet;  tan contenta como siempre .Recibió a su tía con un efusivo beso, seguido de un gran abrazo.

Cenaron los tres. Contaron cosas del colegio, de las acampadas que habían  hecho y del fin de semana tan estupendo, que habían pasado en un camping, por la provincia de Extremadura.

La tía, les contó, como siempre que va. Historias que le ocurren todos los días. Ellos ya saben, que sea lo que sea, la tía Ángela, las cuenta de tal forma, que hace de un simple paseo por el parque, una historia increíble.

Parece que Jacobo, no presta atención y mira al televisor, pero cuando la tía se calla, él se gira y le pregunta con mucha insistencia. Tía: ¿Que le pasó, al perro que abandonaron en el campo? Entonces la tía, sabe que al niño no se le puede engañar y le narra con  todo detalle, el rescate de Noa. La perra braca, que se quedó atrapada en las vías del tren.

María, la mayor, se da cuenta, que parte de la narración es inventada, pero a ella, al igual que a su tía, le fascina la lectura y  sabe que todo vale, cuando se cuenta una historia.

Ya es la hora de acostarse. Jacobo se pone el pijama, se lava los diente y le enseña a su tía, la herida que tiene en la encía. Ella le pregunta cómo ha sido. Y el niño, todo ingenuo, le dice que se la hizo, cuando le tiro a su hermana, el mando del televisor. ¡Claro! Exclama la tía:¡ lo que no sé, es como no se te rompió un diente!. Y los cuatro se echan a reír.

Una vez acostado el pequeño. La tía, tiene más libertad para estar con las mayores. Se va a la  habitación de las niñas y no hay cosa que más le guste sobre todo a María. Que comentarle a su tía, los libros que lee.

Porque  desde hace un tiempo. La  sobrina, le presta a la tía los libros que va terminando, para  luego comentarlos las dos.

Ayer, no había mucho tiempo y ya se hacía  la hora de marchar. María le ruega a su tía que no se vaya. Ella hace ademan de marcharse, pero luego muy tranquila, se sienta en una silla y les propone lo siguiente.

Ya que no hay mucho tiempo y las dos me queréis contar, como van vuestros libros. Vamos hacer una cosa. En una sola frase, quiero que me digáis, lo que os ha parecido, el libro que tenéis entre manos. Comienza la pequeña, que lo resume sin dilación, a la mayor le cuesta más y es que hay algo, que le produce inquietud mencionar. Tiene ya catorce  años recién cumplidos y la tía Ángela, se da cuenta de que la tiene que ayudar. Ella, ya se ha leído ese libro en particular, e intuye que es aquello que le frena a la niña.

A ver cariño: lo que no te atrae demasiado  del libro es como se trata el sexo. ¿No es así? María le  mira de soslayo y afirma con convicción.

Entonces la tía, cautamente, le vuelve a preguntar. ¿Mejor que se insinúe y no se muestre todo a la vez? Eso tía. Lo has explicado muy bien. Eso es lo que a mí me gusta. Que te dejen volar  la imaginación…

La niña adolescente, por primera vez, expresa algo tan importante, de forma clara y sencilla y la tía, con la excusa del libro, se da cuenta de que para cada niño, el sexo es diferente y para algunos, muy especial.

La tía continua con la “interrogación”. Y le pregunta,  si el libro que no le ha gustado demasiado, a sus  amigas les ha resultado igual. De repente, sin apenas acabar la frase, le dice  de sopetón, que no. Que sus amigas se han leído los tres volúmenes que van después. Y que se han quedado súper enganchadas.

Todas son niñas adolescentes, de la misma edad, amigas de su sobrina desde la infancia y se da cuenta, que cada niña es especial, que su sobrina siente las relaciones entre un chico y una chica, de otra manera y recuerda, una vez más. Cuando  ella tenía su edad. Como también le asustaba el sexo y le violentaba una barbaridad; pero no tenía  a nadie que le hablara desde un lugar tan cercano, de una forma tan fácil y con tanta claridad.

Que afortunadas son, la tía y la sobrina de tenerse las dos, esta vez.

sexualidad

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2 respuestas a Una forma sencilla de hablar de sexualidad.

  1. Creciendo Con Cuentos dijo:

    Me encanta cómo escribes Laura 🙂

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