El poder de la CONSCIENCIA.

Le animó su amiga María. ¡Vamos cariño! ¡Sácalo fuera, déjate fluir! Me da miedo y vergüenza, o las dos cosas a la vez y  no sé si podré. Le respondió Susana con un nudo en la garganta y llena de emoción.

No estoy acostumbrada a dejarme vencer por la situación y ahora más que nunca, esto me desborda y no sé cómo hacerle frente.

Como lo estás haciendo. Has tomado una dura decisión. Llevas muchos años independiente y volver a casa de tus padres, sin trabajo,  sin “familia” y con tu “paz interior” a medio fluir .No me extraña que te hartes, que discutas y que quieras decirle a todo adiós.

María: es muy complicado. Son personas muy mayores, tienen sus rutinas, sus manías, su desorden ordenado y ya, a estas alturas de la vida, les da igual uno dos o tres. Tu padre quiere que sigas siendo una niña, a tu madre le cuesta soltar el relevo y el resto de la familia, con sus roles establecidos te ven como te ven y no les vas a cambiar.

Es muy duro, triste, desolador.

El otro día me fui con ojos engrasados a la piscina, después de haber escuchado unas palabras terribles y dolorosas que me espetó mi madre en su habitación. ¿Cuántas veces le oí decirme esa crueldades? .Una barbaridad, siendo niña, adolescente y ahora hecha toda una mujer.

Ya lo sé preciosa: lo que pasa es que ahora, afortunadamente, ya no te llegan igual. Te duele, porque duele, sin embargo  eres muy  consciente de donde le sale todo ese odio y  rencor .La tristeza es hacia ella, que nadie le enseñó a disfrutar de la vida y lo más importante,  a conectar con su interior.

¡Como sabes amiga ayudarme, a quitarme todo este peso de encima y poderle decir adiós!

Ahí estamos. Para lo bueno y para lo malo. Le respondió María,  acariciando su linda cara y entregándole con su mirada lo mejor que tenía. Devolviéndole esa confianza a esa mujer bella, deportista, atlética, poderosa y llena de valentía, que no se vence, aunque a veces quiera tirar la toalla y desaparecer.

Me da vergüenza sentir tan mal, tener todo este dolor y lo peor de todo, son esos pensamientos  negativos que me vienen a la mente antes de dormir: Vas a quedarte sola toda la vida, cuidarás de tus padres hasta que se te rasgue la piel. No vas a gozar, ni a vivir, ni a tener algo propio: ni trabajo, ni dinero y lo que más quieres en esta vida. Tu propia libertad, se irá por ese pozo obscuro y no volverá.

Me atormentan antes de acostarme y no puedo conciliar el sueño.

¿Para qué anticipas acontecimientos? ¿Para qué te machacas sin piedad? Sabes de antemano y por propia experiencia, que si no quieres hacer algo que salga desde tu corazón, no lo vas hacer. En eso eres la persona más firme que conozco y siempre te mueves por tu interior.

Llevas toda la razón. Afortunadamente descubrí hace ya tiempo, que si no hacía las cosas desde ese lugar no tenían sentido para mí. Y funcionó…Vamos que si funcionó.

Lo ves hermosa mujer, tu camino es lento sin embargo seguro muy seguro. No conozco a nadie que sea tan consciente de todo y que actúe en consonancia. Que no se engañe en una rutina de  trabajo. Que no se cuelgue del primero que pase por no estar sola, que no actúe por remordimientos, ni por  sentimientos de culpabilidad o lo peor de todo: por querer complacer al otro. Eres honesta, sincera y siempre, siempre, actúas de corazón.

Gracias amiga por confiar en mí y por recordarme el trabajo que llevo haciendo durante tantos años. Porque a veces a una se le olvida y pierde su fuerza, su poder y se siente tirada en las vías, de una estación justo antes de que llegue el tren.

Además. ¿Sabes una cosa? Si no fuera por estos momentos, no sé como  acabaría el cuento, mi cuento. Bueno el que tengo en las manos, en estos momentos.

Y así transcurrió la tarde, en un pequeño café del centro de la capital. Susana compartiendo su tristeza, con una buena amiga .Una amiga de las de verdad.

Esa noche soñó y durmió a placer. No le hizo falta irse a las Maldivas, ni pisar la arena, ni rozar el sexo contrario. Simplemente conectó con su corazón, logro agarrar bien fuerte su paz interior .Y nadie pudo con ella esa noche ni muchas más.

ser consciente

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