Una carta muy “especial”.

Es difícil de explicar cómo llegan las personas a tu vida. A veces, no te das cuenta, de que las casualidades  realmente no existen y todo fluye y confluye en un punto concreto, porque ya está determinado desde el principio.

La vida te entrega opciones y tú eliges la que quieres o la que puedes en ese momento.

El abanico; si lo sabes ver, está lleno de colores, caminos y formas , sin embargo no siempre es fácil saber por donde debes de tirar, para que todo sea mejor.

Tengo una muy buena amiga, que ha permanecido durante mucho tiempo, en su mundo interior, personal e inamovible. Durante todo estos años, ha sido muy feliz, podría  decir que era la persona más feliz con la que me he encontrado en la vida. No tenía hijos, ni pareja estable. Vivía sola en un apartamento coqueto y muy acogedor. Se  organizaba el día a día de una forma sumamente estructurada, que a ella le hacía sentirse bien.

Un día, esta buena amiga, llamó a mi puerta y me dijo que se quería ir. Quería salir de ahí, de su cuevita, de su jaula de cristal y que quería volar. No sabía a dónde, ni porque; simplemente no quería permanecer allí.

La apoyé en todo momento y a su lado permanecí. Hasta que  un buen día desapareció.

Ayer recibí una carta. En el buzón, donde antiguamente se entregaban las cartas .El cartero llamó al telefonillo. Le abrí la puerta y le deje pasar. Por el interfono y antes de colgar, me dijo un tanto sorprendido: tiene una carta personal. Yo que usted, bajaría a ver. Es tan raro, continuó con su monólogo, recibir correos así, que debe  tratarse, de alguien muy especial.

Bajé de cuatro en cuatro las escaleras, hasta llegar al portal. Efectivamente se trataba de mi buena amiga María. Reconocí la letra al instante y el corazón se me encogió.

Subí corriendo para abrir y leer  la carta con rapidez.

Hola cariño. Estoy bien. Algo desbordada por la cantidad de cosas que están sucediendo a mí alrededor, sin embargo, todavía sigo presa de algo que me ata y no sé, cómo salir de este lugar. Que solo es mío y de nadie más.

Estoy conociendo a personas increíbles. Sobre todo a muchas mujeres madres de hijos ya adolescentes. Separadas, divorciadas que son las que “tiran del carro”. Y siento un vacío muy grande en mí interior. Las admiro y respeto, sin embargo  me doy cuenta, que la fuerza que les impulsa, no sale de ellas mismas, sino que todo gira en torno a  sus hijos y no sé cómo serían sus vidas, si no tuvieran a alguien por quien luchar.

También han llegado a mi vida dos hombres, desde diferente lugar. Son enormemente valiosos y cada uno está ahí por algún motivo, que de momento, ni siquiera trato de descifrar.

Julián me ha declarado su amor por carta y me ha hecho estremecer. Sus palabras generosas y llenas de sentimiento e intención me han hecho plantearme, que en estos momentos “desubicados” de mi vida, ya es hora de moverse y dejarse llevar…

Y el otro ser humano de nombre Manuel, elegante, educado y de buen parecer. Me ha tendido su mano, para atravesar ese pequeño, pero difícil umbral que hay entre mi cueva y el mundo en general. No pide nada a cambio, solo me quiere ayudar.

Me siento asustada por no controlar la situación, algo tan impensable en mi y que sucede ahora y desde luego no quiero ni pienso frenar.

Por primera vez en mi vida, he dejado de pensar. Me he subido a este tren y no sé cuando parará.

Un miedo enorme, una sensación de donde estoy y unas ganas de enfrentarme a todo, que solo de pensarlo cansada ya estoy. Sin embargo me da igual,  no quiero  controlar nada y eso es lo que más me asusta y me  atrae, a partes por igual.

Continué hasta el final la carta y todo en ella me conmovió. Era su momento, tenía que pasar por ahí y de repente, sentí que éramos la misma persona, pero  en distinto lugar. Cogí el teléfono, llamé a mi amiga y desde ese día, no nos hemos vuelto a separar.

Primero seamos amigos: le dijo  a Julián y después todo se andará. Él con unas ganas terribles de romper con su vida sobrevivida y por primera vez sentir que hay algo diferente y que en la cincuentena, también todo es posible y mucho mejor que la primera vez. Se lanzó por la trialera y voló como siempre quiso y no había tenido valor. Puntual,caballero.Acudió a la cita fijada y ya nadie les separó.Todavía no se cree el primer “me gusta” que le pulsó en la red.No se arrepiente de nada y si volviera a nacer lo haría de nuevo,sin dudarlo esta vez.

Manuel sigue a su lado. Sabe que hay mucho amor de por medio y que la compañía que se hacen, es lo mejor del mundo y no quiere pensar en nada más.

Mi amiga está dichosa y feliz. Lo ha pasado muy mal y ahora que es consciente de todo lo que le queda por llegar .Va pasito a pasito pero dejándose llevar.

carta especial

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