Historia de dos hermanos.

Son las siete y media  de la mañana y suena el teléfono en la habitación de Miguel. Se ha levantado más pronto que de costumbre porque tiene que llevar a su hijo pequeño al médico para una revisión.

Al otro lado del aparato le sorprende su hermano Manuel. Tres años mayor que él.

Su llanto es desgarrador y  apenas tiene voz. Miguel sorprendido le dice que se tranquilice, que está a su lado  y que le cuente que es lo que le ocurre .En un hilo de voz le responde que le tienen que intervenir con urgencia del corazón. Una lesión en una de las válvulas  le impide respirar con normalidad y es cuestión de días.

Miguel se queda parado, mudo, no sabe cómo reaccionar. Al principio no entiende nada y luego poco a poco   va colocando las cosas en su lugar.

Su hermano mayor nunca se cuidó; ni de pequeño cuando jugaba al baloncesto en el pueblo de su ciudad natal y  tosía sin parar, ni ahora que a sus recién cumplidos cuarenta y cinco lo primero que saluda al levantarse es a su cipo plateado que tiene frente al ordenador.

Era un chico fuerte muy alto, lo sigue siendo ahora y siempre destacaba en todos los deportes en los que participaba.

Miguel echa la vista atrás y visualiza a su hermano con un trofeo en las manos, año tras año. Pero ahora mucho tiempo después, el trofeo lo tiene él. No sabe que decirle ni como consolarle.

Le deja hablar y escucha a su hermano sin interrumpir. Es la primera vez que acude a él. Tan grande, tan alto, tan fuerte tan hermano como es. Se ha derrumbado se ha caído de su pedestal y todas las medallas con él.

Ni su mujer, una hermosa andaluza han podido aliviar su dolor. Por el contrario el elegido ha sido el hermano pequeño, el “débil” y delicado; al que siempre le daban el mejor bocado no fuera que se  olvidara de comer.

Pero ahora  no. Ahora es un hombre, adulto, fuerte, que sabe hacia dónde va y de donde viene. Le dice que espere. Cuelga el teléfono  y veloz se presenta  delante de él. No hay tiempo que perder.

Los dos hermanos se abrazan, no hace falta decir más.

Por primera vez siente lo que es ser un “hermano menor” y lo que Manuel ha hecho durante toda su vida por él.

Ahora la vida ha comenzado para los dos desde otro lugar. Se han invertido los papeles y los fatídicos roles se han evaporado.

Gracias hermano .Gracias a ti Manuel, que ahora soy yo el que se ajusta bien las zapatillas  y le pide al entrenador un cambio de jugador.

 

Hermanos

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