No perder tu centro hasta abrazarte a él.

¿Qué ocurre cuando las cosas se empiezan a mover, cambian de sitio, tu rutina ya no es tanta y  apareces en un lugar nuevo, diferente, singular?

Después de mucha quietud ha llegado una revolución parecida a un tsunami y de repente, te has visto en lo alto de un acantilado con una sensación muy fuerte y a la vez maravillosamente increíble.

Te has puesto en la piel de un refugiado y has sabido estar a la altura de la situación. Has interpretado sus  palabras, te has permitido sentir su dolor, su omisión  y como si de una paloma en pleno vuelo se tratara, le has elevado a lo más alto y has conseguido que ese valiente extranjero, sin papeles, pudiera mirar de frente y continuar.

Has entregado tu mano sincera, tu cuerpo y tu  abrazo reponedor a una gran amiga; que presa de su enfermedad, no se amilana y aunque de vez en cuando, le tiemblan las piernas, no encuentra palabras y el alma se deshaga por gritar. Ha comprendido que ese  momento con un simple gesto desaparecerá. Y ahora  sus lágrimas se han convertido en brotes de rocío y ha dejado de llorar.

El pájaro carpintero, que picotea el árbol hasta saciar su apetito de raíz, te ha saludado desde lo alto y con su picoteo te ha dicho: te queda poco compañera, dentro de nada tu vuelo será como el de  un aeroplano  y la pista de aterrizaje pronto la verás.

La niña de cuatro  años que no abandonaba su chupete, por miedo a crecer, se lo ha regalado a un gato que siempre la espera en la puerta y es con el único que se deja mecer.

Por fin ha dicho adiós a su “amuleto”  y él con el hocico le ha devuelto una caricia.

Su amor que la espera al otro lado de la habitación, todavía no tiene fuerzas para retomar su camino porque una grave lesión le tiene postrado en una cárcel, de la que ella está segura saldrá. Le dio ánimos el otro día, le acarició el corazón y él con su silencio lo dijo todo. El tiempo es sabio. Ni antes ni después. Justo en su preciso momento.

Su hermano mayor, que ha puesto una ferretería.Le llueven los pedidos y entre el mundo real y el online; la red le está haciendo un hueco, se le está abriendo a su paso y sus clavos, tornillos y  demás herramientas,  han formado un batallón y se reparten por toda la geografía a una velocidad superior.

Y ella, la montaña, su gran compañera. Observa como las piezas encajan y le anima a que continúe dando sin importarle lo que cueste y que siga a ese sueño porque ahora si es real.

pajaro

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4 respuestas a No perder tu centro hasta abrazarte a él.

  1. BERKANALUZ dijo:

    Precioso, abrazos…

  2. lanuckas dijo:

    Se es que Berkanaluz….El “amor” lo cura todo.ya lo dice la canción.Abrazos grandes 😉

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