Desde arriba decir adiós.

 

He conocido a una persona en Facebook. Apareció un comentario de repente en mi Timeline y atrajo mi atención. Lo leí con calma y sentí algo especial. Ese hombre tenía algo en común: las ganas de salir de este mundo: “anormal, monótono, estático, convencional y hacerlo él mismo diferente.

Sin dudarlo le solicité amistad (últimamente estoy intentando crear una comunidad de gente interesante, que sume, que se mueva, que sienta la vida de color) y en medio segundo me dio la bienvenida.

Le apasiona escribir, como a mí, es de los que coge, recoge, agarra,  la vida por los cuernos yo intento comérmela a bocados, no se conforma con lo primero que viene, ni lo segundo, ni siquiera con lo tercero. A veces se queda sin fuerzas para continuar, sin embargo hay algo dentro de él que como a mí no le impide crecer, avanzar, escalar…La luz que le ilumina no le deja abandonar, ceder, claudicar.

Está casado con una mujer que le apoya le alienta y le sigue ahí por donde él va. Otra valiente, que confía y apuesta por  él.

Rechazó hace unos días un contrato de mil euros por exclusividad a la hora de escribir para una compañía. Publicó la negativa en su blog  EZCRITOR COM y se hizo viral.

Todo esto sería anecdótico si hubiese ocurrido en otro momento o en otro lugar, probablemente ni me hubiera fijado en él, sin embargo ahora en este preciso instante de intenso sabor en mi vida, no creo que sea una casualidad.

De alguna manera su energía su gran vitalidad se vuelve mía y me empuja a seguir. No es fácil encontrar personas valientes, sinceras consigo mismo y con los demás .El ser humano tiende a dejarse llevar por la corriente y si es por un rio lleno de peces todos iguales y del mismo color,  mejor que mejor.

Encontrarte algo distinto, diferente, excitante y que toque de lleno  el corazón no es fácil ni sencillo.

El domingo salí con la bici, me invitó un amigo que también he conocido hace muy poco tiempo. Me regaló  una ruta espectacular. En el camino nos encontramos con unos “chavales” por decir algo puesto que los cincuenta no los volverían a cumplir, sin embargo con sus cascos de enduro y sus bicis de descenso nos saludaron .Este amigo me llevó  por unas trialeras  con bastante des nivel, de las que salí airosa  aunque no me resultó nada sencillo. Muchas veces tuve que bajarme de la bici para continuar, otras me caí y más de una aguantar la respiración, sujetar fuertemente el manillar y rezar no dejar de rezar.

La experiencia fue maravillosa. Me gustó .Me encantó… ¿Por qué? Os preguntareis. Porque jamás había hecho un descenso tan fuerte, ni siquiera lo había visto y este hombre sin conocer de nada  mi nivel se contagió de mi emoción, cuando en su día le hable de  lo que representaba en la vida la bici para mí.

En unas semanas han aparecido dos “seres humanos” que de manera muy diferente  pero tocando lo más puro de mi están tirando hacia adelante. Removiendo, agitando y empujando en lo más hondo para que continúe, no  pare y pueda seguir

La vida es maravillosa si te permites sentirla desde el corazón. Hay que estar muy en silencio, demasiado diría yo, sin embargo el corazón no te traiciona. Es lo más fuerte que tienes lo que bombea tu sangre agita tus venas y consigue darte el pulso y el impulso que necesitas para llegar a lo más alto y desde ahí arriba decir adiós.

acantilado

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3 respuestas a Desde arriba decir adiós.

  1. BERKANALUZ dijo:

    Motivador….abrazos….

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