Los reveses de la vida.

 

Tiempos revueltos, convulsos los que nos toca vivir. Situaciones límite que nos provocan inseguridad, rabia y una sensación de vértigo muy extraña.

Perdemos la Eurocopa, las elecciones han resultado para una gran mayoría una decepción, el  atentado de Estambul, Inglaterra se disuelve y nos vamos tragando poquito a poquito todas las noticias. Cucharada a cucharada como si se tratara de un jarabe para la tos que el médico nos ha recetado cada ocho horas. Lo único que el intervalo es mucho más corto  y no nos da tiempo  a que ese líquido rojo, espeso y con sabor amargo atraviese nuestra garganta.

Una mujer con la que coincido en la piscina. De más de cincuenta y cinco años muy bien llevados  y enamorada hasta las trancas  de su esbelto y fibroso marido. Con el que ha pasado toda una vida.

Me contó hace ahora casi un año que a su amado Andrés le habían diagnosticado  un cáncer. Esófago, riñón e hígado (justo órganos que el cuerpo necesita para: filtrar, depurar,  ingerir).Parece una premonición . Me atrevo a pensarlo ahora.

Y justo ayer cuando hacía la compra en unos grandes almacenes. De bruces me di con ella. Vestía un uniforme  que no le pertenecía. Doblaba camisetas de forma mecánica. No había expresión en su mirada y la sentí perdida, delicada,lejana. Su belleza y lozanía habían desaparecido. En su lugar solo quedaba una sombra lenta y vacía.

Sorprendida la salude. Me pregunté  que hacia ahí y antes de que tuviera tiempo de resolver el interrogante; me vomitó en un arranque de sinceridad y de  forma brutal que su querido Andrés seguía mal, muy mal. Que en esta última semana había empeorado (pensé en todo lo que había ocurrido en esta última semana), que se habían comido todos los ahorros, que se esperaba lo peor y que ahí estaba reponiendo las baldas para dejar de pensar…Casi de existir. Así la sentí.

Me contó que ella una gran profesional de la moda se estaba quedando sin dinero  y que ya no podía más. Necesitaba desconectar salir un poco de casa y trabajar en lo que fuera media jornada y no pensar en nada más.

Hacía quince escasos  días había dejado su Cv en recepción, la habían llamado hacía dos y sabiendo que ni ella ni el puesto estaban a su altura hablo con el responsable de RRHH. Un hombre muy serio el que la entrevisto, le contó su situación personal y ahí estaba, ordenando, reponiendo, cruzando los dedos , pidiéndole a dios…

Sentí una punzada en el corazón me abrace a ella la besé en la mejilla, traté de transmitirle todo el calor y la cercanía que era capaz.

La vida es dura, claro que si, sin embargo hay personas mucho más valientes que tu y que yo.No quisiera estar en su lugar, sin embargo a veces tienes que sentir en tu barriga la dureza del mundo exterior para estar preparado  por si acaso ocurriera lo peor.

Y  siempre tener por seguro que pase lo que pase la vida te estará dando nuevamente otra  oportunidad para que  avances y no te quedes atrás.

 

avanzar

 

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