Sentirse atrapado y jodido.

Me ha llamado una buena amiga esta mañana y me ha contado que ayer comió con su madre, divorciada y viuda desde hace algún tiempo.

En mitad de la sobremesa, esta buena señora, madre de mi amiga le dice: hace ya algún tiempo, cuando tú tenías 19 años. Tus abuelos físicamente no es encontraban bien y yo decidí enviarles a una residencia porque consideré en aquel momento que era lo mejor para “todos” y probablemente para mi. Como ya sabes: era secretaria de dirección de una gran compañía y mi trabajo estaba por encima de todo.

Así se lo dije a tu abuelo y así lo hice. Por supuesto él no estaba de acuerdo con la decisión que yo había tomado y me increpó en muy mal tono, que el deber de una hija (siempre el género femenino, los hijos en estos caso no existen) era renunciar a su trabajo para cuidar de sus padres.

Sin embargo ahora casi 30 años después, la madre de mi amiga le dice a su hija que esa fue su decisión que lo tuvo claro pero que ahora (con 72 años) lo pongo entre paréntesis para que os detengais en el dato. Ahora esta “buena señora” le dice a su hija que aunque ella hizo lo que consideraba mejor, que ahora comprende que los hijos son unos egoístas y que en estos momentos  ella actuaría de otra manera.

Me quedo perpleja con sus palabras, no atino a colocarme bien el auricular en la oreja y al escuchar tan alucinada,  el móvil se me cae al suelo. Rápidamente lo recupero, le digo que continúe  y ella me responde que no tiene nada más que decirme, que también  ella se ha quedado sin voz.

Y yo me pregunto: ¿Eso es ley de vida? ¿Los padres sienten así, actúan así por alguna ley desconocida? ¿Se vuelven perversos en un punto que no logramos ver?

¿Lo que ha sido bueno para ti no puede ser ejemplo a seguir para los demás? ¿O es que el miedo se apodera en algún momento y no te deja pensar claro ni discernir la manera de salir de ahí?

Trato de tranquilizarla que por si fuera poco es madre de dos hijas: una adolescente y otra un poco más mayor. La verdad, es que no la hacen demasiado caso y ahora entiendo el porqué.

Tu recoges lo que siembras, pero si la semilla heredada generación tras generación no es la mejor, la más sana, fuerte, valiente, la más…No serás capaz de tener una buena cosecha.

Los padres se equivocan una y otra vez, hacen las cosas como creen que se deben hacer pero no cómo sienten que hay que hacerlas. Nadie les ha enseñado. Esa es la pura realidad y  de ahí parte el problema, de que no son capaces de SENTIR lo que es mejor y si alguna vez, como a la madre de mi amiga, se atrevieron a sentir lo que les decía su corazón el terrible remordimiento por no dejarse fluir, les acompañó hasta que a una edad adulta, ya rozando la vejez,  el miedo les delató y dando “la vuelta a la tortilla” escupieron todo su malestar sobre la persona más cercana y querida.

Confío que esta hija y a la vez maravillosa madre no repita lo que por ley de vida desgraciadamente muchos  tratan de hacer.

La vida te pone a prueba infinidad de veces. Confía en lo que sientes y no te dejes vencer por el miedo a quedarte solo, pues a veces y lo sé de primera mano, en la paz interior hay más compañía que cuando estas rodeado de mucha gente y no sientes ninguna conexión.

 

Atrapado-4_(1)

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historias reales., Sin categoría y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s