Cuando te falta un hermano.

Ya están de vacaciones navideñas y Clara junto a sus amigas de clase se dirigen a un centro comercial próximo a su casa, para celebrar que ya no tiene que volver al colegio en unos días y que por fin van a poder disfrutar de unas riquísimas tortitas con nata y chocolate.

Esta vez se ha tenido que llevar a su hermano Javier, el más pequeño de la casa, de tan solo ocho años porque sus padres todavía trabajan.

Lleva dinero de sobra porque el abuelo paterno de nombre Juan le ha dado un buen aguinaldo la semana pasada y quiere invitar a su mejor amiga, Adela.

No le hace mucha gracia ir con su hermano, sin embargo, ya le avisó anoche mamá que, si no iba con él, no saldría de casa. Así que no ha tenido elección.

La mejor amiga de Clara, adora al travieso Javier, le recuerda a un hermano que tuvo y que hace exactamente tres años, falleció en un accidente de coche, cuando viajaba con sus abuelos y todavía ese duelo no lo tiene superado. Aunque desgraciadamente estos terribles golpes que te da la vida jamás se superan.

Han llegado a la cafetería, esperan pacientes a que les acomoden en un lugar cerca de la ventana, porque a Adela le gusta ver pasar a la gente tras el cristal y siempre pide estar lo más cerca posible del exterior. Todavía siente un nudo en el estómago cuando se encuentra en un lugar cerrado.

Antes de que llegue el rico bocado y no haya tiempo de confesiones; Adela le pregunta a su amiga con quien pasará la Noche Buena, sin dudarlo responde que con la familia de su madre. No ha habido tiempo de respuesta cuando Javier se lanza como un rayo y a viva voz comenta que eso no le gusta nada, que también a papá le gustaría estar ese día con su familia.

¡No digas tonterías! Le increpa su hermana con un deje atrevido y descarado que enfurece al niño. ¡Yo no digo tonterías! le responde Javier entre triste y enfadado. ¿Qué no dices tonterías? Claro que si Javier: es como si en Noche Vieja, que la vamos a pasar con la abuela Cristina y el abuelo Manuel, te recuerdo padres de papá, a ti te diera pena mamá.

Pues sí. También me daría mucha pena. Entonces… ¿Qué quieres, que no haya Navidad, para que no te pongas a llorar como un bebe? Le vuelve a regañar su hermana y está vez su arrebato ha ido a más.

La tensión sube y Adela quiere intervenir para que los ánimos se calmen y tengan la fiesta en paz. A ver amiga: lo que tu hermano quiere decir es que lo que a él le gustaría es que en Navidad se pudieran juntar las dos familias en un mismo lugar. ¿No es así Javier?

Si. Responde el pequeño en un hilo de voz que solo escucha el cuello de su jersey. Sin añadir nada más, la amiga de Clara le felicita por tan generosa y sentida actitud y le dice que así siempre debería de ser.

La hermana no entiende nada y vuelve con la conversación. ¿Cómo se van a juntar las dos familias, si son completamente diferentes y los mayores se llevan fatal? Dice de un tirón aguantando la respiración. Pues por eso mismo querida amiga. Le responde Adela que se ha quedado asombrada de la sensibilidad del pequeño Javier.

Lo que tu querido hermano desea y lo siente verdaderamente desde el corazón es poder juntar a ambas familias en estas fechas tan señaladas porque él, no tiene rencores, ni rencillas, ni comprende la situación de los mayores y yo creo, sinceramente te lo digo: que ni si quiera le gustaría saber el porqué de esa distancia.

Tu adorable hermano no tiene dobleces y los quiere a los dos por igual. Y encima tiene la valentía de decírtelo a la cara, aun a sabiendas que le vas a chillar.

Y en un acto espontáneo, la amiga se levanta de la mesa, coge de la mano a Javier y sin mediar palabra le estrecha entre sus brazos le dice lo lindo que es y se acuerda por un instante de su hermano, que nunca le podrá invitar a tortitas con nata y jugar con él, viendo a los otros niños correr tras el cristal.

Es una gran tristeza que teniéndolo todo, por pequeños gestos no exista una buena conexión familiar y es que, si mirásemos un poco a nuestro alrededor, nos daríamos cuenta que somos muy afortunados porque existen otras familias que no lo dudarían ni por un segundo pero desgraciadamente ELLOS ya no pueden elegir.

 

hermano-navidad

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2 respuestas a Cuando te falta un hermano.

  1. Francisco Aparicio Jiménez dijo:

    Desde la inocencia de un niño que gran lección pueden aprender los adultos.

    El 29 de diciembre de 2016, 9:42, Mujer web 3.0 comparte razón y

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