Una mujer, una madre, una vida.

Hoy es el “Día Internacional de la Mujer” y a mis estupendos 50 años, quiero desde aquí lanzar mi voz hacia todas las mujeres y en especial a las de mi edad.

A las mujeres que nos adentramos en esa etapa madura, por un lado, difícil de asumir, pero, por otro lado, mucho más tranquila de llevar.

Mi cuerpo está cambiando, más por dentro que por fuera. El exterior, de momento, permanece igual no sé si es bueno o malo lo que si se es que a mí me da un poco igual. Mientras pueda seguir con mi bici, correr por el campo y subir a mi sobrino Tin en brazos… ¿Qué más puedo pedir?

Sin embargo, esta sensación tan idílica no acaba aquí, hay un sentimiento extraño y profundo que transita por mi estómago se para en mi mente y alerta a mi corazón. Todavía querida amiga te quedan muchas cosas por hacer, no porque estés obligada, ni muchísimo menos, sino porque eres una mujer inquieta y avanzada, que no te conformas con lo primero que llega y siempre quieres más de lo que la vida te ofrece y tú siempre estás dispuesta a conseguirlo cueste lo que cueste.

Esa sensación ten extraña que no acaba de encajar, es al que me motiva aún más para continuar. Hacia arriba hacia adelante y no mirar hacia atrás.

Ayer me acordaba de mi madre de mi querida madre. Me vino a la mente una foto que guardo en mi interior, como oro en paño y que aparece en mi retina, muchas más veces de las que me podía imaginar.

Es de mi madre en lo alto de un mirador, bikini amarillo con unas modernísimas gafas de pasta color marrón. Posando frente a la cámara, a su derecha está mi primer novio, ella le tiene sujeto por la cintura y le mira de soslayo, se debe sentir muy joven y su mirada descarada la capto 30 años después.

No me enojo por su coqueteo, al revés siento su vibración lo joven que se sentía y lo mujer que era y que es. Tan solo tenía 50 y para mí era la más guapa de todas y ella lo llevaba de una forma sana y muy natural.

Y pienso en ella tantas veces, que me entran ganas de llorar porque era feliz a esa edad o por lo menos yo lo recuerdo así. Madre de cuatro hijos, con un aborto entre medias y tan lozana y llena de vida.

Estoy segura que no pensaba que entraba en ninguna etapa. ¡Estaba ella para pensar…! Y siento su energía y vitalidad y se me pasa ese gusanillo incómodo, que me recuerda ahora más que nunca donde estoy.

Gracias madre por ser como eres, por tu lucha en silencio, por tu saber estar. He tardado muchos años en reencontrarme, en reencontrarte y hoy, un día tan especial solo quiero decirte que eres una madre maravillosa y que estate tranquila de que tu hija logrará todo lo que tú no pudiste ni rozar, por mil razones que ahora dan igual.

Tus hermosos y profundos ojos azules están iluminando mi camino y tú vas a seguir ahí, hasta que tus manos se desprendan de las mías y sin presencia sigamos sintiendo que seguimos aquí.

 

Nina-recogiendo-juguetes

 

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2 respuestas a Una mujer, una madre, una vida.

  1. LNA dijo:

    Precioso Laura.😍

  2. lanuckas dijo:

    Me alegro que te haya gustado. A mi todavía se me saltan las lágrimas cuando lo vuelvo a leer. Un abrazo 😉

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