Corten por lo sano

 

Son las 11 de la mañana de un soleado y extraño 28 de diciembre. Solo quedan escasos 4 días para despedirse del año y dar la bienvenida al siguiente.

Con un catarro como hacía tiempo que no pasaba, me dirijo a mi querida peluquería a teñirme el pelo. Si, un baño de color es una expresión más fina y delicada, sin embargo, la pura realidad, es que te ponen un tinte, ahora lo pido sin amoniaco para que no me abrase tanto el pelo, y durante una media hora, con el “ungüento” en la cabeza, observo lo que ocurre a mi alrededor.

No me gustan leer revistas del corazón, me aburren y me dan dolor de cabeza. Así que procuro llevarme un libro, o los ejercicios para perfeccionar mi inglés.

La chica que me atiende es un amor. Siempre son diferentes, aunque ya las conozco a todas.  Se diferenciar con precisión de cirujano, cómo me tocan el pelo y podría hacer una lista interminable, con la forma de ser de cada una de las ocho peluqueras, que a diario trabajan en la peluquería.

Me encanta cómo me tratan, ponen mucho interés en su trabajo y eso se nota y se agradece. Además, cuando cierro los ojos para lavarme la cabeza, con sólo rozarme con sus dedos, no solo se cuál es la que me está atendiendo, sino que adivino, si han pasado una mala noche, si tienen algún problema especial, incluso si la clienta a la que tienen que atender, les cae bien o mal.

Llevo desde el año pasado acudiendo y parece estar hecha para mí. Me siento cómoda y no me da pereza ir.

Y es que hay un ambiente especial. Sin ir más lejos hoy, según me estaban poniendo el “colorante”, ha ocurrido algo fuera de lo habitual. A pocos metros de mi sillón, una mujer de mediana edad, alta, delgada y con una expresión difícil de expresar. Le decía a su peluquera que le diera un buen corte a su pelo, porque poco le iba a durar…

Hasta ahí todo normal, sin embargo, acto seguido añadía: -la semana que viene, comienzo la quimioterapia y como se me va a caer, lo mejor es cortar, para que la próxima vez que tenga el valor de mirarme al espejo, no me lleve un susto de muerte-.

El silencio se apodera de la peluquería. Los secadores apagan sus motores, los peines se quedan en suspensión, las tijeras cesan su clic clac y yo, muda y sin respiración, no sé dónde mirar.

La vida se ha detenido en seco, y la única que continúa, es la protagonista de esta dura historia. Y como si se tratara de una película de ficción y nos hubiera tocado ser los espectadores, observamos quietos en nuestros asientos, cómo la actriz principal, le explica a su asistente personal, cómo quiere que se lleve a cabo la escena.

El asistente entiende a la primera lo que ella desea y en escasos 10 minutos, llega el “corten” de la claqueta.

No me atrevo a mirarla, pero ella me anima a hacerlo. Está guapísima, mejor que con su larga melena. Se mira encantada en el espejo y da su aprobación con suma distinción.

Me quedo pensativa. Al segundo aparece otra compañera. Escoba en mano, barre los mechones que han caído al suelo. Su melena rubia roza mis botas cuando el recogedor se acerca a ellos.

Ahí está tu vida anterior. Se han ido detrás de ellos. Me sobrecoge la imagen, la memorizo en mi retina, nunca me había parado a sentir la importancia que tiene el cabello, en la vida de una mujer.

Nos da identidad, no calienta el pensamiento, nos ilumina la expresión, nos acaricia al viento, nos protege de miradas, nos da seguridad…y podemos, libres, jugar.

-Corta por lo sano María, que yo haré lo que tenga que hacer-.

Me quedo sorprendida de cómo te puede cambiar la vida y de cómo la puedes llegar a percibir en un instante, cuando te toca tu turno y el tinte ya no tiñe del mismo color y las manos que rozan y aprietan  con sus dedos, tu cabeza, te despiertan de tu letargo y te confiesan que en esa acogedora peluquería, donde creemos que todo brilla, realmente se libran batallas a diario y cómo con unas simples tijeras, se lucha para devolverte la vida.

 

hair

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historias reales. y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Corten por lo sano

  1. Mameřto dijo:

    Te has superado, reina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s