El cazador que entregó su corazón.

Si. A ti. Dijo el lobo acercándose lentamente al conejo que asomaba el hocico dentro de su madriguera.

¿Es que no me has oído? Volvió a increparle el astuto lobo. El conejo movió con rapidez sus puntiagudas orejas y se metió corriendo en la madriguera.

El lobo no cesó en el intento y volvió a lanzar su mandato como si fuera el dueño de todo el monte.

¿Qué quieres de mi? Respondió el conejo con voz asustada y temblorosa. ¿Para qué necesitas que salga de mi agujero ¿Tal vez se te antoja un pequeño bocado para saciar tu hambre y quedar completo?

Ni mucho menos, le contestó el lobo. ¿Es que no  ves que esta vez vengo en son de paz?

Tú. ¿En son de paz?  Y el rabillo del conejo sin parar de moverse sintió algo distinto dentro de él.Y armándose de valor saco un poquito el hocico de su guarida  y olió el aroma del campo sin dejar de observar lo que tenía delante de él.

Ya sé que me tienes miedo y es normal. Continuó el temido lobo. Soy  el más veloz, el que tiene los colmillos más grandes y mi potente aullido se puede escuchar desde el otro lado de la montaña sin apenas ponerme de pie, sin embargo esta vez para que veas que soy de carne y hueso y solo mato para comer; me desnudaré delante de ti, me rasgaré la piel, dejare los colmillos sobre las ramas, me arrancaré las pezuñas y si quieres y solo por esta vez, te prestaré mis ojos para que tú y solo tú puedas ver, como realmente es, el ser más valiente, poderoso y  fiel de todos los animales que viven en el bosque.

El conejo no  acertaba a medir las palabras de tan temido ejemplar, sin embargo algo que no esperaba sentir le hizo despertar.

Con una condición. Le respondió el conejo, después de detenerse  a pensar. A parte de tu piel, pezuñas, ojos… Quiero una cosa que no se ve y que tú te debes arrancar para que yo sea  capaz de confiar en ti, e incorporar a mi pequeño ser ese valor que solo tú y nada más que tú posees.

¿De qué se trata? Le preguntó el rey de la montaña, el más veloz de la saga. Debes arrancarte el corazón para que yo pueda sentir como tú.

El lobo poderoso y seguro no lo dudo. Con sus fieros colmillos desgarró su pecho y tirando con fuerza le entregó su corazón.

Ahora ese conejo corre y brinca por el monte con total libertad. Ya no hay  viento que le pueda parar ni águila que le deje atrás.

Lo que soñó aquella noche hoy se ha vuelto realidad. Cogió la fuerza y valentía del lobo y este a su vez  su bondad.

Confía en tu instinto, escucha a tus tripas rugir y si todavía no ves claro lo que está por llegar.  Pide un deseo a tu bola de cristal y déjate llevar por aquello que merece la pena y  se presenta  ante ti con tanta valentía y ganas de vivir que es muy difícil no decirle que si.

lobo corazon

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Mujer y ovejas. (Dedicado a todos los parados/as de este país).

¿Cuántas veces ha sonado el despertador y os habéis preguntado. ¿Y este día como será, merecerá la pena, va a ocurrir algo diferente y singular o todo va a seguir igual?

Cuando la respuesta está al final de la pregunta, mejor no te levantes y si te levantas bórralo de tu mente inmediatamente.

Los días se suceden y es como si no hubiera un avance, como si todo permaneciera igual o peor.

Llevo dos años en el “paro” y aunque estoy muy activa en RRSS , acabo de finalizar un Master de CM por la UNED y  llevo toda la parte de comunicación on-off line a modo freelance de un centro de psicoterapia.  Quiero más mucho más.

No solo para mi supervivencia económica y me independencia personal, sino para poder hacer un montón de cosas que sin dinero desgraciadamente no se pueden lograr.

Me considero una persona reflexiva, cauta, trabajadora, pero a la vez poco convencional y me resulta my complicado personas  que caminen a la par.

Mi padre me dice que sea como los demás, que pase desapercibida,  mi terapeuta que trabaje a mi padre, mi hermana que deje de boicotearme,  mi hermano que me vaya al Mercadona a trabajar y mi prima la del pueblo (que ni es prima ni vive en el pueblo)  que me vaya con ella a montar una granja y me olvide de la vida en la ciudad.

Es decir: tus personas más allegadas te dan la bofetada, vamos que te piden cosas que jamás vas a  lograr y probablemente no sean la respuesta a tu sentir y encima y para más inri lo único que consiguen es agobiarte, si se puede, un poco más.

Bueno. Rectifico. Me quedo con lo que me diría mi “prima” la del pueblo. Porque a mí, como a las cabras, en el monte es donde mejor se está.

¿Y si todo siguiera igual? No pareja, no trabajo, no dinero, no hijos, no, no no… ¿Qué puede una pensar?

La verdad que se puede tirar la toalla, por ejemplo por decir algo . Te puedes lanzar por el Viaducto, aunque luego, si te paras a pensar, menudo follón…Más que nada por el escándalo que se formaría y sobre todo porque a una le apetece mucho vivir, comerse la vida a bocados, aunque solo haya migajas para saciar el hambre  y no dejar de luchar.

Así que no nos queda otra que confiar en el destino, aunque este gris, muy oscuro o casi negro. No queda otra y por supuesto no parar de hacer cosas. ¿Qué cosas? A estas alturas os preguntareis. Puse cosas que os llenen el alma, que os produzcan satisfacción. Que no os detengan en el intento. Escuchar la voz interior.

Juntaros con personas que sumen, que tengan ilusión, que no se conformen con lo que hay y que aspiren a algo mejor.

¡Que eso es muy difícil de conseguir! Pues claro. ¡Decírmelo a mí!

Gente que luche, que no se detenga, que no se conforme. Hay dos, tres a lo sumo, sin embargo esos son los que te alentaran, te animaran, te ayudaran a que no decaigas antes de llegar a la meta o a donde tú quieras llegar.

Y son esas personas, solo ellas las  que insistirán una y otra vez que aunque de momento no se vea el final,  en tu trayecto, te recuerdan que no has dado  un paso en falso, ni siquiera has retrocedido ni una sola vez, no te has apeado del camino y que aunque no lo veas vas hacia arriba, aunque sientas en mucho momentos  que todo está inerte, muerto, sin vida.

 

mujer ovejas

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Sentirse atrapado y jodido.

Me ha llamado una buena amiga esta mañana y me ha contado que ayer comió con su madre, divorciada y viuda desde hace algún tiempo.

En mitad de la sobremesa, esta buena señora, madre de mi amiga le dice: hace ya algún tiempo, cuando tú tenías 19 años. Tus abuelos físicamente no es encontraban bien y yo decidí enviarles a una residencia porque consideré en aquel momento que era lo mejor para “todos” y probablemente para mi. Como ya sabes: era secretaria de dirección de una gran compañía y mi trabajo estaba por encima de todo.

Así se lo dije a tu abuelo y así lo hice. Por supuesto él no estaba de acuerdo con la decisión que yo había tomado y me increpó en muy mal tono, que el deber de una hija (siempre el género femenino, los hijos en estos caso no existen) era renunciar a su trabajo para cuidar de sus padres.

Sin embargo ahora casi 30 años después, la madre de mi amiga le dice a su hija que esa fue su decisión que lo tuvo claro pero que ahora (con 72 años) lo pongo entre paréntesis para que os detengais en el dato. Ahora esta “buena señora” le dice a su hija que aunque ella hizo lo que consideraba mejor, que ahora comprende que los hijos son unos egoístas y que en estos momentos  ella actuaría de otra manera.

Me quedo perpleja con sus palabras, no atino a colocarme bien el auricular en la oreja y al escuchar tan alucinada,  el móvil se me cae al suelo. Rápidamente lo recupero, le digo que continúe  y ella me responde que no tiene nada más que decirme, que también  ella se ha quedado sin voz.

Y yo me pregunto: ¿Eso es ley de vida? ¿Los padres sienten así, actúan así por alguna ley desconocida? ¿Se vuelven perversos en un punto que no logramos ver?

¿Lo que ha sido bueno para ti no puede ser ejemplo a seguir para los demás? ¿O es que el miedo se apodera en algún momento y no te deja pensar claro ni discernir la manera de salir de ahí?

Trato de tranquilizarla que por si fuera poco es madre de dos hijas: una adolescente y otra un poco más mayor. La verdad, es que no la hacen demasiado caso y ahora entiendo el porqué.

Tu recoges lo que siembras, pero si la semilla heredada generación tras generación no es la mejor, la más sana, fuerte, valiente, la más…No serás capaz de tener una buena cosecha.

Los padres se equivocan una y otra vez, hacen las cosas como creen que se deben hacer pero no cómo sienten que hay que hacerlas. Nadie les ha enseñado. Esa es la pura realidad y  de ahí parte el problema, de que no son capaces de SENTIR lo que es mejor y si alguna vez, como a la madre de mi amiga, se atrevieron a sentir lo que les decía su corazón el terrible remordimiento por no dejarse fluir, les acompañó hasta que a una edad adulta, ya rozando la vejez,  el miedo les delató y dando “la vuelta a la tortilla” escupieron todo su malestar sobre la persona más cercana y querida.

Confío que esta hija y a la vez maravillosa madre no repita lo que por ley de vida desgraciadamente muchos  tratan de hacer.

La vida te pone a prueba infinidad de veces. Confía en lo que sientes y no te dejes vencer por el miedo a quedarte solo, pues a veces y lo sé de primera mano, en la paz interior hay más compañía que cuando estas rodeado de mucha gente y no sientes ninguna conexión.

 

Atrapado-4_(1)

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El jinete que dejó de respirar.

El otro día quedé con un chico que le encantan los caballos, es jinete profesional y participa en muchas  competiciones. Tiene magulladas  todas las partes de su cuerpo. No tiene ni un hueso por estrenar y su forma de hablar es: rápida, acelerada, veloz.

Su voz  galopa deprisa muy deprisa, quedándose sin aliento y atropellando las palabras, sin embargo cuando le respondía o simplemente asentía con lo que contaba. Paraba de golpe, paraba el galope  y me escuchaba con mucha atención.

Le observe durante mucho rato, no paraba de hablar. Le escrutaba  atentamente. Como movía las manos, adelantaba los pies y  balanceaba  su silla de montar sin soltar su caballo que le daba presencia y estabilidad.

Sentado frente a mí le veía y le sentía de lejos en la montaña con su yegua preferida trotar y trotar.

Estaba en otro mundo en otro lugar. En el mundo salvaje de los animales que no se dejan domar. Me llamó la atención las cosas que decía, la pasión en su mirada, el arrojo en su interior. La valentía de sentirse muy arriba y de no quererse bajar.

Tenía dos empresas de mensajería sin embargo eso le alineaba y quería hacerse con una ganadería; atender a los caballos, las ovejas los cerdos… Un hombre de campo curtido y vivido.

De repente dejó de respirar. Me dijo casi sin voz  que se ahogaba que no le llegaba el aire. Le pregunté si necesitaba algo. Me respondió que fuéramos a una farmacia que se tenía que comprar un inhalador. Me asuste, nos levantamos y al llegar a la farmacia estaba cerrada, la de guardia muy lejos … Y le invité a ir a otro sitio. Se dejó acompañar. Elegimos una terraza que estaba en el centro del pueblo. Se sentó, respiró, dejo de hablar me miró a los ojos y por primera vez paró. Le pregunté si estaba mejor, me respondió que sí, sin dejar de sonreír.

Necesitaba PARAR, PARA tomar aliento. Fui yo la que tiro de las riendas, ajusto las bridas y con las espuelas de algodón para no lastimar  a ese caballo desbocado que a punto estuvo de saltar por el precipicio. Le detuve, le di de beber, calme su sed y probablemente su excitación.

Mi voz le calmó, mis palabras le arrullaron  y me di cuenta de la gran paz que hay en mi interior.

Y una vez tranquilo, sosegado.  Acaricie su lomo, le susurre al oído y conseguí que ese pedazo de hombre, tan bruto como noble, tan grande como tierno, apoyara su cabeza en mi hombro y se dejara mecer.

 

jinete

 

 

 

 

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También tienen derecho los “seres de luz”.

Dos seres vivos llenos de luz; vivos muy vivos vivísimos. Se encuentran por primera vez,  se dan la mano, se prestan su luz,  se acomodan, se besan, se abrazan, se sienten, se entienden. En un reencuentro fugaz, inquietante, alarmante, sincero y fiel. Sentido, vivido, amado.

No todos los presentes son capaces de sentirlo así, de rozarlo, de vivirlo.

Es un amor tan real y tan intenso que solo aparece en los libros de adolescentes; aquellos que no saben lo que les deparará el futuro y se agarran a esa flor, a ese tallo, a esa raíz que guardan en su interior. Lo quieren hacer eterno no quieren que se detenga porque quizá no haya un mañana, ni un hasta luego… Pero ese momento es… Inmenso, intenso, increíblemente puro, real muy real.

Está hecho por y para gente especial. Personas que no son  de este mundo y aunque habiten entre nosotros no dejaran de ser únicos,  diferentes, distintos, especiales.

El sobrino de siete años le preguntó en su paseo de camino a la estación, bajo los árboles que daban sombra ese preciso y mágico instante, si existía vida en otros planetas. La tía le  respondía con mucho cariño y amor que si el universo era tan  grande, era muy probable la existencia de otros seres. Aunque no supo muy bien precisar de qué especie serían.

Entonces tía ( continuaba con su reflexión)  yo creo que tu vienes de otro planeta. ¿Y eso: por qué crees tú que yo no soy de este lugar? Y espontáneo y juguetón le soltaba a bocajarro: porque eres única y especial.

Casi le hace llorar. Y continuaba la interrogación. ¿Por qué cariño me dices eso? Por tu forma de hablar, por como caminas al andar  y sobre todo por esa voz tan de “cuento” que tienes… ¡Ah! Y por los lugares que visitamos de tu mano tumbados en la cama de nuestra habitación.

¡Tía! Dime cariño. ¿Esas historias son de verdad? Me refiero a cuando hablas con el perro de tu amiga Graciela, cuando  me dices que el delfín de la piscina te vino a visitar  o cuando me haces mirar al cielo para que el sol tan intenso se ponga las gafas y así poderme ver con menos intensidad?.

Claro cariño: todo eso es de verdad.

Además quiero decirte que el perro de Graciela, Kira,  me dijo ayer que vuelvas otra vez a pasear con él. Y el delfín que vive en la piscina de la urbanización, desde que bajaste al fondo a recoger mi pasador me ha preguntado cuando regresas otra vez, para encender las luces y mostrarte el tesoro que hay bajo el mar. Y la luna nos va a acompañar, una noche subidos en la estrella que más nos guste, a conocer los otros planetas para que podamos ver en primera persona, que en el universo hay cabida para muchos seres humanos que  son distintos, diferentes y especiales.

 

seres unicos

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Vomitar en el cubo de la basura.

Sintiendo la sensación de vacío que te provoca la consciencia de que tu pensar y tu sentir son tan diferentes a todo y a todos los que te rodean, solo puedes optar por varias cosas: o bien te unes a el grupo de gente “normal” y sigues el camino “establecido” o por el contrario pegas una patada al cubo de la basura y lo mandas todo a un lugar que mejor no nombrar.

Son muy pocos los que se resisten a no aguantar y se atreven a seguir  la senda que traza su cabeza y sobre todo su corazón.

A veces te sientes terriblemente perdido, hundido, agotado,  y no sabes para qué narices has aterrizado en este lugar (la mayoría de veces  diría yo), sin embargo el resorte salta. Tiemblas, lloras, pataleas. Te entran unas ganas terribles de apagar el interruptor y decirle a todo y a todos adiós. Porque no avanzas, no creces, te crees que está en el mismo lugar una y otra vez. Pero esa dañina sensación no es real.

Entonces es cuando de lo más interno de tu ser, surge un impulso, una caricia, un gesto que te anima a seguir a tirar de ti a no detenerte.

Y en medio de esa incógnita del qué haces aquí y para qué has venido a jugar a este mundo donde los anuncios y la publicidad solo te dicen lo equivocado que estás. Donde tus familiares más cercanos te lanzan mensajes negativos y limitadores sin parar. Vomitando sus miedos y angustias de una manera triste y cruel.

Tú sigues ahí. Derecho como el palo de un mástil; a punto muchas veces de saltar, de tirar la toalla, de dejar de luchar.

Sin embargo siempre aparece algo o  alguien que rema en tu misma dirección. Puedes ser humano o no. Puede venir el mensaje en una canción, en una frase escrita frente a tu ordenador o quizá simplemente paseando y mirando a tu alrededor.

¡Qué poca gente escucha! Solo tienen ganas de soltar por esa boca lo que su mujer, marido, hijo, padre, madre, no están dispuestos a soportar. ¡Cuántas desavenencias conyugales! parejas que no quieren estar y siguen de forma inerte su camino. Sin tocarse, ni rozares, apenas sin hablar.

Se esconden en el compromiso, en las deudas contraídas que por supuesto son todas emocionales y difíciles de sufragar porque la base no se sostiene por mucho que quieran aparentar. Se romperá en algún momento, pero eso solo el tiempo lo dirá.

Por eso cuando aparece alguien que está en sintonía en tu misma frecuencia que te habla a la par. Eso no tiene precio ni jamás lo tendrá.

Estémos muy abiertos  a esos  pocos que te acompañan. Alientan  tus penas. Sobrevuelan tu corazón y al final se posan encima . Acarician tu flor, besan tus manos y en un susurro tranquilizan a esa niña tan asustada que vive en tu interior.

 

basura

 

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Los reveses de la vida.

 

Tiempos revueltos, convulsos los que nos toca vivir. Situaciones límite que nos provocan inseguridad, rabia y una sensación de vértigo muy extraña.

Perdemos la Eurocopa, las elecciones han resultado para una gran mayoría una decepción, el  atentado de Estambul, Inglaterra se disuelve y nos vamos tragando poquito a poquito todas las noticias. Cucharada a cucharada como si se tratara de un jarabe para la tos que el médico nos ha recetado cada ocho horas. Lo único que el intervalo es mucho más corto  y no nos da tiempo  a que ese líquido rojo, espeso y con sabor amargo atraviese nuestra garganta.

Una mujer con la que coincido en la piscina. De más de cincuenta y cinco años muy bien llevados  y enamorada hasta las trancas  de su esbelto y fibroso marido. Con el que ha pasado toda una vida.

Me contó hace ahora casi un año que a su amado Andrés le habían diagnosticado  un cáncer. Esófago, riñón e hígado (justo órganos que el cuerpo necesita para: filtrar, depurar,  ingerir).Parece una premonición . Me atrevo a pensarlo ahora.

Y justo ayer cuando hacía la compra en unos grandes almacenes. De bruces me di con ella. Vestía un uniforme  que no le pertenecía. Doblaba camisetas de forma mecánica. No había expresión en su mirada y la sentí perdida, delicada,lejana. Su belleza y lozanía habían desaparecido. En su lugar solo quedaba una sombra lenta y vacía.

Sorprendida la salude. Me pregunté  que hacia ahí y antes de que tuviera tiempo de resolver el interrogante; me vomitó en un arranque de sinceridad y de  forma brutal que su querido Andrés seguía mal, muy mal. Que en esta última semana había empeorado (pensé en todo lo que había ocurrido en esta última semana), que se habían comido todos los ahorros, que se esperaba lo peor y que ahí estaba reponiendo las baldas para dejar de pensar…Casi de existir. Así la sentí.

Me contó que ella una gran profesional de la moda se estaba quedando sin dinero  y que ya no podía más. Necesitaba desconectar salir un poco de casa y trabajar en lo que fuera media jornada y no pensar en nada más.

Hacía quince escasos  días había dejado su Cv en recepción, la habían llamado hacía dos y sabiendo que ni ella ni el puesto estaban a su altura hablo con el responsable de RRHH. Un hombre muy serio el que la entrevisto, le contó su situación personal y ahí estaba, ordenando, reponiendo, cruzando los dedos , pidiéndole a dios…

Sentí una punzada en el corazón me abrace a ella la besé en la mejilla, traté de transmitirle todo el calor y la cercanía que era capaz.

La vida es dura, claro que si, sin embargo hay personas mucho más valientes que tu y que yo.No quisiera estar en su lugar, sin embargo a veces tienes que sentir en tu barriga la dureza del mundo exterior para estar preparado  por si acaso ocurriera lo peor.

Y  siempre tener por seguro que pase lo que pase la vida te estará dando nuevamente otra  oportunidad para que  avances y no te quedes atrás.

 

avanzar

 

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